Ayer fue el día del Refugiado. Fueron muchas las entidades de Iglesia que se hicieron presentes y activas en ese día. De la Red eclesial "Migrantes con derechos" rescato este párrafo de su comunicado.
Mujeres, hombres y niños de todo el mundo se ven obligados a abandonar sus hogares por la violencia, la persecución, los desastres naturales y los provocados por el hombre, el hambre y muchos otros factores. Su deseo por escapar al sufrimiento es más fuerte que las barreras que se alzan bloqueando su camino. La oposición de algunos países a la migración de los desplazados forzosos no podrá impedir que aquellos que padecen un sufrimiento insoportable abandonen sus hogares.
Al releerlo en la noche recordé, como en un retrovisor , hechos como estos entre otros muchos :
2017. Encuentran muerto a un polizón emigrante en un barco de Costa de Marfil y atracado en A Pobra
2016 Jóvenes Inmigrantes en Melilla se entierran bajo la chatarra en contenedores para dar el salto a la Península (como algunos les tratan casi como basura supongo que creerían pasa desapercibidos)
2014: Un hombre ha aparecido muerto en el tejado de un comercio de Londres.. Era un emigrante escondido en el tren de aterrizaje y caído desde un avión que venía de Sudáfrica (¡13.000 kilómetros!) y a punto de aterrizar en Heathrow. Ahí, (¿lo saben?) falta oxígeno y las temperaturas son bajo cero. De este hombre no sabemos su nombre.
Etc etc
Y sigo mirando hacia atrás.. Me voy a 1999. Es decir, hace "tan solo" quince años. Un suceso parecido. En Bruselas. De estos sí sabemos su nombre y edad. Se llamaban Yaguine Koita de 14 años y Fodé Tounkara de 15 años. Estudiantes de Guinea-Conakry. Murieron congelados en el tren de aterrizaje de un avión que les llevaba, clandestinos, al corazón de Europa. Aunque iban muy abrigados, no pudieron resistir las bajísimas temperaturas (entre 40 y 55 grados bajo cero). Fueron los autores de una carta de sencillez y clarividencia admirables, una auténtica bofetada a los intolerantes. Se la recogieron abriendo su mano apretada contra el corazón.
Este es el texto:
"Excelencias, Señores miembros y responsables de Europa. Tenemos el honorable placer y la gran confianza de escribirles esta carta para hablarles del objetivo de nuestro viaje y del sufrimiento que padecemos los niños y los jóvenes de África. Pero, ante todo, les presentamos nuestros saludos más deliciosos, adorables y respetuosos con la vida. Con este fin, sean ustedes nuestro apoyo y nuestra ayuda. Son ustedes para nosotros, en África, las personas a las que hay que pedir socorro.
Les suplicamos, por el amor de su continente, por el sentimiento que tienen ustedes hacia nuestro pueblo y, sobre todo, por la afinidad y el amor que tienen ustedes por sus hijos a los que aman para toda la vida. Además, por el amor y la timidez de su creador, Dios todopoderoso que les ha dado todas las buenas experiencias, riquezas y poderes para construir y organizar bien su continente para ser el más bello y admirable entre todos.
Señores miembros y responsables de Europa, es a su solidaridad y a su bondad a las que gritamos por el socorro de África. Ayúdennos, sufrimos enormemente en África, tenemos problemas y carencias en el plano de los derechos del niño".

La he vuelto a leer y comentar con expertos en migraciones de todo el mundo en Roma. Porque es una carta que atraviesa el tiempo y lo taladra.
Allí estaba en un Seminario sobre migrantes, refugiados y víctimas de la trata donde nos invitaron al Presidente español de la Comision de Migraciones y a un servidor, junto a 36 delegados de 21 Conferencias Episcopales, representantes de la Secretaría de Estado y de las Misiones en Nueva York y Ginebra, junto a la Sección de Migrantes y Refugiados, del Dicasterio instituido por el Papa Francisco.
Se dio especial importancia a la preparación de los denominados ‘Global Compacts 2018'. Dos pactos globales que la comunidad política internacional se propone adoptar durante el año 2018, para concordar criterios básicos para una migración internacional segura, regular y responsable.

La Nota de Migrantes con Derechos ya se hace eco de ello:
Con el desarrollo de nuevos marcos internacionales como el Pacto Mundial sobre los refugiados y los migrantes en 2018, los estados no solo deberán garantizar una forma más eficaz de compartir la responsabilidad frente a los grandes movimientos migratorios, sino que deberán asumir también la oportunidad de reconocer y poner de relieve las importantes aportaciones que hacen los refugiados y los migrantes a sus comunidades de acogida, para convertir la verdadera solidaridad en una experiencia real para quienes buscan protección y para quienes la ofrecen cumpliendo con sus obligaciones.
Y bien cercana a todo esto, son las palabras de hace unos meses de nuestros obispos: "Deseamos que se cumplan, cuanto antes, las propuestas que nuestro Gobierno asumió en la acogida de los migrantes, invitándole a una más amplia generosidad en las mismas. La Iglesia, en una labor subsidiaria a la del Estado, está dispuesta a colaborar siempre dando respuestas integrales para responder a estos flujos de migrantes y refugiados".
La iglesia pues, quiere hablar de manera insistente estos años (¡de nuevo!). Incidir proféticamente ante Gobiernos y Estados
Ojalá la denuncia profetica se vertebre también de manera tan sencilla como lo hicieron esos chiquillos en esa carta que luego llevé a la Audiencia del Papa.
Quería que la bendijera.
Y lo hizo.

Por José Luis Pinilla sj

0
0
0
s2sdefault