Del 26 de junio hasta el 7 de julio se realizó en el Parco verde de Caivano, en la parroquia S. Pablo apóstol, bajo el lema “Dicho–Hecho” el campamento de verano 2017. La actividad pastoral fue organizada por las Hijas de Jesús y los jóvenes de distintos grupos de la misma parroquia que se juntaron en el mes de junio para prepararlo. El objetivo era brindar un espacio de diversión, alegría, formación en valores, como la amistad, el respeto por el otro y la creación, la comunión y la fe, para niños y jóvenes del Parco.
Fueron dos semanas llenas de alegría, de sonrisas, de calor, de amor y de amistad. El eje central de la experiencia era profundizar y vivir el relato bíblico de la creación del mundo y del hombre, y aprender a valorarlo y respetarlo bajo el lema “DETTO-FATTO”.

Entre bailes, cantos, juegos, cuentos, talleres de manualidades, encuentros de oración y de escucha los niños y los jóvenes han vivido y disfrutado de la experiencia hasta el fondo. (Francesco Esposito, grupo “Jóvenes de la Esperanza”).

“¿Cómo describir las sensaciones que experimenté en estos días? Desde el miedo inicial a la tensión que en las horas anteriores al comienzo de la experiencia me hacían preguntar acerca del sentido del proyecto y de todo lo planificado. Las sonrisas que los niños me regalaron  me hicieron superar todos los miedos. Fueron días muy intensos donde a veces el cansancio me superaba. Pero al volver a casa y sentir el corazón lleno de gozo dormía sueños tranquilos.
He tenido la posibilidad de jugarme, de salir de mis propios esquemas. Ver al grupo cada vez  más unido me ha dado fuerza y ánimo. Elio, Aurora y Margherita han sido los personajes de los cuentos que nos han acompañado en esta aventura recordándonos que todo es don. Nada es nuestro, nosotros no somos los dueños del mundo, somos los cuidadores y custodios, y tenemos que cuidar todo los que nos rodea. Por más que afuera sea oscuro no tenemos que temer sino confiar en el Señor  que siempre nos acompaña. Son experiencia que todos los jóvenes tendrían que hacer una vez en la vida, experiencias que nos hacen crecer, que nos regalan amor. Quiero agradecer a todos, todos los animadores grandes y pequeños, las hermanas Pina y Anita pero sobre todo los niños que con sus sonrisas han sido los verdaderos protagonistas de esta hermosa experiencia”, (Enza Police, animadora de los adolescentes y pre-adolescentes)

Quiero agradecer a las hermanas Pina, Anita y el P. Mauricio porque sin ustedes no hubiéramos podido llevar adelante todo esto. No en todas las parroquias es posible tener un espacio y lugar para poder estar y hacer juntos, es un verdadero regalo. Quiero agradecer a todos los chicos por ser una parte importante de mi vida, me habéis regalado tanto y sois un don grande para mí. Todo ha sido un gran gozo, los niños, la experiencia, el poder echar una mano, el estar juntos. Cuando estoy con vosotros mi corazón se llena de  amor y alegría, se abre sin frenos y medidas… Y los niños… cada uno de ellos desde el más chiquito al más grande, el más movido al más tranquilo, cada uno tiene algo que enseñarnos, algo que regalarnos. Con un poco de afecto y atención los niños se entregan, confían y dan lo mejor de ellos, podemos aprender mucho de ellos…yo puedo aprender mucho de ellos.” (Marinella Moretti, animadora del grupo “Jóvenes de la Esperanza”).

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