El título es una expresión muy común entre los japoneses. Significa “ocupado!!!” (忙しい). La palabra japonesa está compuesta por dos caracteres: “心” (corazón) y “死” (muerte). “Con nuestro “ajetreo diario” el corazón puede morir!”, dijo Yolanda Brandolín fi, uno de los miembros del equipo de Formación del Preescolar de Akenohoshi. “Por tanto hoy estamos invitados a “descansar” por un rato con un corazón de “niño” y aprender de Jesús porque su “yugo es suave” y su “carga es ligera” (Mt. 11, 25-30). Esta fue la ambientación de la actividad formativa que tuvimos el 24 de julio con los profesores fijos después de un cargado primer semestre del curso.
Después de ver un vídeo titulado “El Alfarero”, una alegoría pedagógica preciosa, los profesores, una vez más, repasaron nuestro documento “Nuestro Modo Propio de Educar”. Esta vez se centraron más en los capítulos “Nuestro Estilo educativo” y “Agentes de la Educación“ Los puntos para reflexionar fueron los siguientes: ¿Cuáles creo yo que ya estoy viviendo? ¿Cuáles encuentro difíciles? ¿Qué necesito mejorar o fortalecer?  Se siguió con un compartir en pequeños y grandes grupos.
“Siento que tanto a los niños como a sus padres, les gusta el ambiente acogedor y alegre del Preescolar.
“Los niños se sienten queridos personalmente y saben que Dios los ama”.
“Cada uno de los profesores nos sentimos cogidos realmente por el corazón y el espíritu de la M. Cándida. Estamos muy ocupados pero felices en el trabajo”.
“La diferencia de actitudes y comportamiento de nuestros niños graduados con los niños de otros Pre-escolares se nota cuando pasan a Primaria”.
“La dificultad es que el ambiente en sus casas es un poco diferente.”
“Me preocupa cómo mantener su vida de oración cuando dejan la escuela.”
“Al final del día sería bueno evaluarnos sobre los puntos recibidos.”
“Sería bueno envolver a las profesoras de “part-time” y también a los padres en estas actividades formativas.”
Ha sido mi primera vez en participar en esta actividad formativa de los profesores de Akenohoshi, ahora nuestro único Pre-escolar en Japón. Sentada con ellos en la capilla para la actividad final, me sentí profundamente consolada y di gracias al Señor por tres cosas: Primero, por todas las hermanas que han “trabajado” duro en esta misión educativa durante los pasados 63 años. Gracias a su dedicación, el carisma de la M. Fundadora y nuestra manera de educar continúan vivos, dinámicos e inculturados. Segundo, por cada uno de los profesores que tenemos en este momento. Son Budistas y Sintoístas, pero como nosotras, ellos también han sido llamados por el Señor a colaborar en Su misión. Dos que son católicas son como “levadura” entre los demás. Su gran amor a Dios, a la M. Fundadora y a la Congregación es muy claro y esto es un gran testimonio para los demás. Tercero, doy gracias también, por el Equipo de Formación compuesto de hermanas y laicos. Valoro la contribución de cada una en el trabajo que se nos ha encomendado desde el año pasado. Ha sido una experiencia de ayuda mutua en medio de muchas limitaciones. 
En un país como Japón, donde sólo el .01% de la población es católica y el porcentaje de profesores católicos es incluso menor, los retos de la misión evangelizadora están incluso más pronunciados.
Pero el Señor continua haciendo milagros!
Madre Cándida, continúa intercediendo por esta pequeña pero hermosa viña del Señor en Japón!

Flor Florece fi

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