(María Inez Furtado de Mendonça. Sup. Gral. de las Hijas de Jesús).Urgente es estar cercana a las ‘urgencias’ de la gente. Colaborar a que nuestro modo y estilo de vida sea también alivio en las horas duras y ‘sin salida’ de nuestros contemporáneos. Estar disponibles para encontrar caminos y permanecer en las fronteras. Reaprender a distribuir la energía que tenemos, y que es don de Dios para los demás. En los lugares que nos encontremos –sea cual sea el quehacer–, ser una caricia de Dios, principalmente junto a quienes, con frecuencia, son olvidados. Qué tal si acercamos la vida religiosa a este sueño propio de nuestra vocación: ser ‘lugar’ donde la gente puede llamar a la puerta y encontrar un pequeño aliento de vida; comunidades donde se vive más en favor de los demás que preocupándose de las propias necesidades.

Termina de leer este artículo de María Inez en el siguiente enlace

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