Carta de Maria Inez Furtado, FI, Superiora General, a la Congregación y la Familia de Madre Cándida

El día 2 de abril del año 1869 nació nuestro carisma. Fue el día en que Cándida María recibió ante el altar de El Rosarillo, en Valladolid, la llamada fundacional de las Hijas de Jesús. Se cumple el año que viene -2019- 150 años de esta fecha tan importante.

Este año, que será para poner a punto los preparativos interior y exteriormente coincide con la convocatoria de la Superiora General, Maria Inez Furtado, FI, a la Congregación General XVIII.

En la carta circular que ha mandado la General a las comunidades de religiosas, pero también a los laicos, nos ha invitado a vivir este tiempo de preparación con “piedad y devoción”: «La piedad es el don que nos da ojos nuevos (…) el don que nos dispone a confiar en Dios Padre». Y más adelante continúa: «la piedad hace nacer la auténtica devoción: la convicción de que ‘nos debemos a los demás’».

A continuación, Maria Inez nos ayuda a situarnos en este año de memoria: ¿qué recordamos? ¿sobre qué queremos poner la vista este año? En la inspiración del Rosarillo, sobre el que muchas de las hermanas han tenido la oportunidad de escribir.

También nos da la explicación del logo que nos acompañará este tiempo. Una explicación patrística y profundamente enraizada: «Tenemos una vez más la oportunidad de garantizar el crecimiento de nuestro patrimonio espiritual y de ‘dar otro paso en bien de los demás’, para ello entraremos en CG.»

Nos preparamos ya para, tras la Pascua, comenzar nuestro peregrinaje a la Congregación General XVIII que traerá nuevos impulsos y nuevos horizontes.

Lee la carta completa de Maria Inez en este enlace.

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