Casi desde que se anunció este evento de pastoral juvenil, en el Colegio se fue pensando en la posibilidad de participar, motivando a estudiantes que reunieran las condiciones básicas de participación; y por supuesto, a sus familias.

Desde el año anterior, reuniones con los interesados y sus padres para motivar, encuentros de reflexión, hacer consciencia de las motivaciones para participar, buscar algunos recursos para aligerar algo de gastos, pues, aunque Panamá es un país limítrofe con Colombia, los gastos se encarecieron bastante por la temporada y acontecimiento.

En diálogos continuos también con la Arquidiócesis de Bucaramanga y reuniones en ella, para ir como juventud parte de una Iglesia local. Nuestra Hna. Pola Mendoza, no escatimó ningún esfuerzo en ir y venir, en mantener diálogos y en abrir posibilidades.

Resaltamos que también egresadas de las primeras promociones del Colegio, que ya habían celebrado sus 40 años de graduación, fueron invitadas a colaborar con algo de recursos económicos para apoyar al grupo participante. Lo que varias hicieron con verdadero cariño y sentido de pertenencia.

El día 23 de enero, las Hermanas de la Comunidad nos congregábamos para seguir por la TV la llegada del Papa. Sobra decir que con la oración los hemos venido acompañando y lo seguimos haciendo. Sin duda que, cuando regresen ya nos harán partícipes de tan grata experiencia y las huellas que han quedado en las y los jóvenes participantes, si lo enfocamos desde una “pastoral en clave vocacional” como se propuso en el pasado Sínodo de los Obispos.

Hermanas de la Comunidad de Colombia

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