Hoy el día ha comenzado un poco antes de lo habitual. Y de una manera diferente a la habitual: hoy íbamos a la audiencia del Papa. Eran las 7 de la mañana y el grupo de gente formando cola llegaba ya hasta la iglesia de Santa Ana. Ya en esa cola se notaba alegría, fiesta, iglesia, encuentro. Gente de diversos lugares, recién casados con sus trajes de boda, familias con niños,  ancianos en sillas de ruedas, grupos escolares con gorras de colores… personas con las que ya nos sentíamos hermanadas, esperábamos poder acceder a la Plaza San Pedro al encuentro del día: el encuentro con Francisco.

A las 9:10 h. ha aparecido el Papa en la plaza, en el coche descubierto, con 8 niños de Libia llegados a través de los corredores humanitarios. Días antes, en la oración mariana del Regina Coeli, el pasado domingo 28 de abril dijo: “Los invito a unirse a mi oración por los refugiados que se encuentran en centros de detención en Libia, cuya situación, que ya es muy grave, se torna aún más peligrosa debido al conflicto en curso. Apelo por la evacuación especial de mujeres, niños y enfermos lo antes posible a través de los corredores humanitarios”. El de hoy, ¿un gesto sencillo, o una gran gesto?

Ya las 9:30 h. ha empezado la audiencia. En la catequesis ha hablado sobre la última invocación del Padre Nuestro: “Líbranos del mal”. El verbo griego original es muy fuerte, ha precisado el Papa, evoca la presencia del maligno que tiende a agarrarnos y mordernos y del cual se le pide a Dios que nos libere. El apóstol Pablo dice que el maligno, el diablo, está a nuestro alrededor como un león furioso, para devorarnos y nosotros pedimos a Dios que nos libere. “Con esta doble súplica: ‘no nos abandones’ y ‘líbranos’, surge una característica esencial de la oración cristiana. Jesús enseña a sus amigos a poner la invocación del Padre ante todo, incluso y sobre todo en los momentos en que el maligno hace sentir su presencia amenazante”. De hecho, ha agregado el Papa, la oración cristiana es una oración filial y no una oración infantil. No está tan exaltada por la paternidad de Dios como para olvidar que el camino del hombre está lleno de dificultades.

Antes de concluir su catequesis Francisco ha saludado a los peregrinos de lengua española diciéndonos: “Los animo a que recen con espíritu renovado la oración que el Señor nos dejó, y a que la enseñen a cuantos los rodean, para que, reconociendo a Dios como Padre, nos conceda la paz, el más preciado don del Resucitado, más fuerte que ningún mal”.

A medida que iba saludando a los peregrinos de las diferentes lenguas le enviaba un mensaje diferente. ¿Será que quiere significar que el amor de Dios es el mismo y diferente para cada una de nosotras?

Y tras la catequesis, el momento del encuentro con él. Un auténtico privilegio. Nos hemos saludado y ha conversado con Graciela Francovig, que le ha explicado quiénes éramos: un encuentro entre dos argentinos. Él nos conoce de Argentina y nos ha dicho con mucho cariño que sigamos trabajando tan bien. Se ha interesado por las vocaciones y ha querido saludar de manera especial a “la General a quien habéis echado” dando rienda suelta a su gracia particular, deseándole ahora un buen descanso, bien merecido.

Ha sido un encuentro sencillo que ha dejado todas estas resonancias en nosotras:

Me dio gran alegría que las Congregadas pudiéramos encontrarnos con Francisco y tener con él un cálido y fraterno encuentro. Él agradeció a la Congregación todo lo que hacemos y cuánto trabajamos. Nos ha dejado su ánimo y su alegría.    

Graciela

 

Lo primero que me surge es poder agradecer a Dios y a las hermanas que gestionaron este momento. He experimentado la alegría del encuentro con la Iglesia Universal… ¡cuántos rostros diversos, culturas, lenguas!  Toda una riqueza.

Tener al Papa Francisco tan cerca ha sido toda una alegría, una gran emoción. Agradecer  su cercanía, su buen humor, lo sencillo que es y sus palabras de valoración y ánimo: “Sigan haciendo el bien”.

Comprometida a seguir orando el Padre Nuestro como oración filial, sabiendo  que nos ayuda a mantener las lámparas encendidas de la fe, la meditación de la Palabra de Dios y la expresión del amor en las obras de misericordia.

Marlene

 

 

Me encantó la diversidad de lenguas unidas. Sentí la comunión entre nosotros y con los otros. De Francisco me fascinó la normalidad y humanidad, me hizo recordar en su encuentro con nosotras, que la fraternidad se hace de pequeños detalles que generan disfrute, alegría y comunión.  

Melba

 

 

Una experiencia de unión y comunión. Y con nosotras todo el Cuerpo congregacional. Ahí estábamos todas, como todas estamos en CG. El Papa transmite alegría y evangelio.

Mª Carmen

 

 

Fue una fiesta de comunión universal.

Yolanda

 

Encuentro, alegría, sencillez, hondura, cercanía, calor, comunión. Puro evangelio.

Beatriz

 

 

San Pedro parecía una fiesta. Saludaban a unos y otros y respondíamos como si fuéramos nosotros, era la fiesta de la Iglesia universal. La cercanía del Papa, su sonrisa, su estar entre nosotras a gusto y distendido… un encanto. Sentimientos de gratitud.

Teresa

 

 

La experiencia ha sido pura gracia

Patricia

 

 

Él es cercanía como un hermano de familia.

Sofía

 

 

Mi experiencia fue constatar que FRANCISCO es CERCANÍA y ESPONTANEIDAD

Mati

 

 

Fue una experiencia emocionante de universalismo, me resonó su cercanía, sencillez y el decirnos que nos agradecía lo que hacemos. Igualmente la reflexión sobre la última invocación del Padre nuestro “líbranos del mal”: no basta pedir a Dios que no nos deje caer en la tentación, sino que debemos ser liberados de un mal que intenta devorarnos, y la oración cristiana es consciente de esta realidad que nos rodea y pone al centro esta súplica a Dios… Jesús también la vivió antes de empezar su pasión, suplicó a Dios que alejase de él ese cáliz, pero puso su voluntad en las manos de su Padre, en esa obediencia experimentó no sólo la soledad, sino el desprecio y la crueldad; no sólo la muerte, sino una muerte de cruz. Sin embargo, Jesús nos da ejemplo de cómo se vence este mal, pidió a Pedro enfundar la espada, aseguró al ladrón arrepentido el paraíso y  suplicó al Padre el perdón para los que lo condenaban. De ese perdón que vence al mal nace nuestra esperanza. ¡Qué mensaje más sugerente para nuestra vida! Pido al Padre nos regale tener las mismas actitudes de Jesús para vencer el mal derrochando perdón y amor. Gracias.  

Pola

 

 

La lluvia no ha impedido sentir el calor que transmite el Papa. Cercano, sencillo, profundo. Aprovecha todo para llevarnos a Dios. He disfrutado mucho hoy en la audiencia.

Julia

 

 

Ha sido una gran alegría haber participado hoy en la audiencia del Papa; he sentido su cercanía y me ha gustado su mensaje sobre el Padre Nuestro.

Yajaira

 

 

Al tocar las manos del Papa he sentido que tocaba algo sagrado que ha caldeado mi corazón.

Felisa

 

He sentido una iglesia viva, cercana y diversa que expresa con gestos, alegría y unión.

Marian

 

 

La Iglesia es plural y universal. El Vaticano se ha inundado de color y sabor con el encuentro del Papa con las Hijas de Jesús. En el encuentro nos ha mostrado su simpatía, cercanía y buen humor. 

Rosa

  

 

La mañana de este miércoles fue significativa en dos momentos. El pequeño trayecto que hicimos como grupo de Hijas de Jesús, desde el metro hasta  la Plaza de San Pedro en medio de una multitud de gente, venida de diversos lugares del mundo. Caminar sintiéndonos hermanadas con tantas personas, que como nosotras, iban a ver al Papa.Y luego, el encuentro con el Papa. Me llenó de consolación su alegría y sencillez. A través de la persona de Francisco, sentí que el Buen Pastor caminaba en medio de su pueblo.

Dayse 

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