Hace 3 años, en un municipio pequeño dentro del inmenso mapa de Venezuela. Surgió una pequeña esperanza de recuperar el agua que alentara la vida y la salud de 4 sectores que tenían más de 6 años que no veían correr por sus tuberías el precioso líquido.

Ese deseo llevó a la Comunidad Hijas de Jesús, que vive inserta en estos sectores desde hace 19 años, a iniciar los primeros diálogos con el Consejo Comunal de María Alejandra y a su vez se hicieron los primeros contactos con una Agencia española de Energía y Agua que financia proyectos en comunidades vulnerables.

Así mismo, se realizaron los primeros diálogos y asambleas comunitarias para proponer dicho proyecto y decidir juntos si estábamos dispuestos a asumir el reto y todo lo que este nos supondría de trabajo y servicio a la comunidad.  Mucha gente se animó, el consejo comunal ofreció el terreno para construir el pozo y toda la comunidad estaba dispuesta a colaborar con mano de obra.

Hasta allí todo parecía muy fácil y casi tocábamos con las manos el chorro de agua que saldría en nuestras casas.  Pero, ningún sueño se hace realidad, sin antes fortalecer la fe, la esperanza, la voluntad y la fraternidad. Y empezaron a surgir las dificultades. El terreno que ofreció el consejo comunal estaba invadido por una familia que se negó a salir de él; el proceso legal que debía hacerse suponía una implicación del consejo comunal y este no estuvo dispuesto a hacerlo. Los tiempos de la Agencia se agotaron y no fue posible cumplir con los requisitos que ellos solicitaban y por tanto el proyecto quedó abortado.

Sin embargo, permaneció un pequeño grupo, un “resto” que nunca perdió la esperanza y que en silencio activo seguían soñando vida para todos los sectores que forman esta comunidad acompañada por la Pastoral de Primera Infancia y la Fundación FASFI. Y cuando alguien se acercaba al barrio o algún voluntario venía a conocer este pequeño Reino de Dios, de manera espontánea surgía el tema del agua ya fuera porque no había o porque surgía el milagro de su aparición en un camión cisterna tocando bocinas ensordecedoras y arrebatando de las manos los pocos reales que tenía la familia para comer.

Muchos de los que eran testigo ofrecían su ayuda y siempre pedíamos válvulas para que cuando lográramos ver el agua pudiéramos hacer una distribución más justa de ella.  Porque algunos la encontraban y la taponaban en sus casas negándoles su libre circulación.

Y el tiempo pasó, nuestra realidad empeoró y cada uno se conformó con sus soluciones individuales, hasta que las líderes de la PPI hicieron el RTS y luego llegó la propuesta de RETO PAÍS.

En los ejercicios realizados con las líderes de la Pastoral, las artesanas, las madres del Comedor y los jóvenes apadrinados, volvió a surgir el Agua como nuestra gran necesidad comunitaria; afloró de nuevo el deseo de organizarnos para buscar solución y descubrir que éramos también parte del problema. Que no podíamos continuar buscando culpables de nuestras calamidades cotidianas. Y que era hora de sumarnos a buscar soluciones, para poder exigir con coherencia; políticas públicas que busquen de verdad más vida digna para TODOS y no conformarnos con ser adeptos anulados en nuestra riqueza como ciudadanos.

En ese proceso, FUNDET visito nuestro proyecto FASFI de Acompañamiento y Formación Integral a las Familias. Les impresionó el nivel de compromiso de nuestras líderes comunitarias y propusieron ampliar el comedor nutricional a 400 niños. Le explicamos que no teníamos capacidad logística ni humana para asumir un proyecto así y le propusimos que nos apoyaran en la solución del problema del agua.

Al mes nos respondieron que sí apoyarían a la comunidad con la solución del agua. Iniciamos de nuevo los diálogos con los diversos consejos comunales, y se empezaron a unir los medios económicos y las voluntades para superar el problema a pulso de debilitar individualismos.

Un consejo comunal no quiso participar, al principio, pero como se hizo asamblea abierta a todas las comunidades y vecinos de ese sector se sumaron, los dirigentes comunales luego también se sumaron, porque sin pretenderlo la comunidad ejerció el verdadero poder comunal que es PARTICIPAR, no permitir que nadie nos haga invisibles. Y así con autoridad ante sus dirigentes ejerció presión positiva y los obligo a comprometerse en la búsqueda del bien sin mediaciones partidistas.

La Primera propuesta seguía siendo construir un pozo en el sector María Alejandra, se compró el terreno al lado del comedor nutricional de la PPI. Luego los técnicos dijeron que no había en María Alejandra un nivel freático suficiente para bombear el agua para 4 comunidades y se iniciaron las negociaciones con Hidrolagos para habilitar el antiguo pozo que daba agua a la comunidad y que por falta de mantenimiento se había deteriorado y tenía más de 6 años que no bombeaba agua a las comunidades. Hidrolagos estaba dispuesta a trabajar con la empresa contratada por FUNDET para realizar la ejecución del proyecto, pero no podía tomar la decisión sin la aprobación del Alcalde. En nuestro primer dialogo con él, el alcalde dio una respuesta negativa a esa opción.  Sin embargo, continuamos los diálogos y buscando la mediación del responsable de la Parroquia Cristo Rey P. Carlos Sánchez, se realizó una nueva reunión con el Alcalde y aceptó firmar el permiso para que Hidrolago permitiera la intervención PEGASUS, una empresa privada de pozos.

De modo que, superado el último obstáculo todos los sujetos involucrados iniciamos la tarea. FUNDET entregó los recursos, HIDROLAGO y PEGASUS iniciaron la recuperación del pozo 12 y el mantenimiento del pozo 19, los 4 consejos comunales y la comunidad cristiana representada por las Hijas de Jesús y los proyectos FASFI iniciamos nuevas asambleas con toda la comunidad para diseñar la ruta del agua y los puntos donde se colocarían las válvulas para que el agua llegara a todos los hogares.

Estando en este proceso nos sorprendió el aviso mundial del Coronavirus como Pandemia y conscientes de que este virus es más peligroso sin agua decidimos continuar trabajando, para hoy tener el gran gozo de escuchar las voces de alegría por todas nuestras calles… ¡NOS LLEGÓ EL AGUA!!!!... ¡GRACIAS DIOS POR DARNOS VIDA!!!!

Pero este no es el fin.  Seguimos teniendo mucha tarea por delante. Ahora continúa la fase de formación y concientización para cuidar y purificar el agua. Para alentar y seguir cuidando la verdadera vida que nos hace templo del Espíritu y que Jesús sigue derramando en cada corazón, asegurándonos que Él es la ¡¡RESURRECCIÓN Y LA VIDA!!

 POR ADELANTADO AQUÍ LLEGÓ LA PASCUA. FELIZ RESURRECCIÓN HERMANAS

 

Hna. Matilde Polanco Álvarez FI
Villa del Rosario - Venezuela
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