Seguimos asumiendo este tiempo tan complejo que nos está tocando vivir como humanidad en el que el sufrimiento personal y colectivo nos va llegando cada vez con mayor fuerza a todos, a unos más de cerca que a otros y todos con la preocupación de que podamos ser contagiados, y hasta morir, incluso, pues lo vemos cada vez más cerca en nuestros lugares, en personas que conocemos, en noticias que nos van llegando de uno y otro lado… El coronavirus no hace acepción de personas ni por lugares, color, edades, clases sociales… Al mismo tiempo, recibimos diversas ayudas y reflexiones para comprender, desde las distintas dimensiones del ser, lo que este sufrimiento nos ocasiona, así como pistas interesantes para afrontarlo. Esto, unido al encuentro diario con el Dios de la Vida, nos sostiene y nos ayuda a dar sentido a esta situación.

El pasado domingo 19 de julio, el Padre Mateo Bautista, religioso español de los Padres Camilos, actualmente en Perú, dirigió, vía online, una charla desde “El camino del duelo”, plataforma virtual gratuita que tienen para ayudar a las personas a elaborar procesos de duelos y acompañarlas de diversos modos en ese trabajo por superar el sufrimiento. En ella, insistió en que el sufrimiento humano es una realidad que nos toca a todos los seres humanos, en lo personal y en lo colectivo por muy diversas causas, no solo por contagio, enfermedad o muerte. Hay otras muchas situaciones de pérdida que nos ponen en el borde de la vida. El camino del duelo, ese modo de afrontar el sufrimiento, es un trabajo muy laborioso y positivo para que el sufriente, es decir la persona que tiene el sufrimiento lo transforme, supere y salga más fortalecida de esa experiencia, en todo sentido. El duelo, actividad y actitud también, es el reciclaje de esos sentimientos que producen el sufrimiento.

Esta pandemia nos ha puesto ante un sufrimiento que se alivia o se acentúa según nos va tocando más de cerca, sea también por el aislamiento (confinamiento) que se prolonga, por pérdida del trabajo, fracaso de empresas, por posible contagio y muerte de personas conocidas, queridas e incluso miembros de la propia familia, como ya tantas van despidiendo a sus seres queridos… Por no ver todavía un horizonte certero de vacunas y medios de control para este virus.

Estamos entonces ante un sufrimiento que de alguna manera es novedoso, pues desde 1914 no teníamos idea de una situación colectiva de pandemia de grandes proporciones... Un duelo que es comunitario también porque nos afecta a muchos de modo directo y a todos de modo indirecto. Un duelo socio-sanitario pues no es sólo el tema de un virus que se propaga sino de una afección que nos toca a todos los seres humanos y en las diferentes dimensiones: corporal, emocional, mental, social, de valores, en espiritual y religiosa. Y todas ellas hemos de cuidarlas… Tanto encierro va produciendo ya situaciones complejas en no pocas personas y, de hecho, serios investigadores se cuestionan también sobre si este medio es verdadera ayuda de control al contagio.

Sí, estamos ante un duelo humanitario extraordinario por diversos motivos y porque no tenemos ni los medios ni los recursos. No podemos acompañar a nuestros seres queridos si se contagian y llegan a clínicas u hospitales, si empeoran no podemos estar con ellos, si mueren no podemos despedirlos adecuadamente. No les podemos dar consuelo. No hay velatorio, ni entierro ni cortejo fúnebre.  En fin… 

A medida que avanza esta pandemia nos vendrá un tiempo de post-duelo y nos preguntaremos entonces, ¿qué tenemos que hacer? Insistía el P. Mateo en que algo muy claro es que tenemos que ayudarnos mucho para trabajar todos los recursos interiores pues hemos perdido varios de los externos. Este es un virus que aún la ciencia no logra controlar.

Necesitamos tener creatividad ante el modo de hacer frente a este sufrimiento en el mundo y en los diversos campos… incluido el digital.

Necesitamos aceptar esta realidad que duele, acogerla, llamarla por su nombre y encajar este sufrimiento, de modo que de esta podamos salir realmente más fortalecidos. Tenemos nuevo trabajo sobre nosotros mismos, un camino laborioso y colectivo de duelo y de verdadera reconciliación integral. Dios siga acompañando el dolor de su pueblo y ayudando en todo esto.

Teresa Ramírez FI - Bogotá (Colombia)

0
0
0
s2sdefault