"En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios" (Is 40)

nos dice Isaías en la primera lectura de este segundo domingo de adviento. ¿Hay mejor día para acercarnos al Módulo 2 de la formación en liderazgo en la vida consagrada, de las uniones de religiosas y religiosos UISG y USG? El título "NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR" augura una feliz coincidencia.

En el módulo anterior nos decían que la experiencia humana se hace en cuatro esferas: persona, contexto, sistema y experiencia del Dios vivo. Son esferas en continua interacción.

Hoy vamos a ver temas de liderazgo desde la perspectiva del contexto. La pregunta que nos hacemos es: ¿Qué supone ejercer el liderazgo de la vida consagrada en este momento convulso de la historia que nos toca vivir, en el mundo, en la Iglesia y en nuestras congregaciones? En “este momento” = contexto.

 Dos palabras clave:

COLAPSO o DECADENCIA

Los tiempos en los que estamos tienen mucho de DECADENCIA. La riqueza y el poder han llevado a comportamientos mezquinos y negativos… a altos niveles de frivolidad. Los líderes creen que son impermeables y gobernarán para siempre. El mercado neoliberal encuentra en el relato de la universalidad una justificación para sus prácticas financieras, que teóricamente benefician a un sujeto planetario global, ignorando a los individuos concretos que sufren en carne propia los efectos de un economía depredadora. El mercado liberal ha pervertido la universalidad.

¿Qué líderes queremos ser para estos tiempos que vivimos? Recuperar un liderazgo que crea nuevas posibilidades y trabaja para una humanidad diferente. Podemos tener esperanza porque sabemos que a lo largo de la historia de la Iglesia, en tiempos de decadencia, el Espíritu ha hecho surgir figuras de liderazgo.

EMERGENCIA (como "lo que emerge")

La vida cambia a partir de la emergencia y no de forma incremental. Lo que surge de esa emergencia a veces no se parece a aquello de lo que ha surgido. En lugar de la simple suma de partes individuales, la vida lo mezcla todo en redes de relaciones y produce algo nuevo. No es algo que se produce porque alguien lo ha planificado, es la vida que es así. No se trata tanto de controlar la vida sino de observarla, acompañarla. La emergencia siempre nos muestra una sorpresa. Lo que surge es diferente a las partes que lo crearon.

Estamos en un antiguo paradigma que se está colapsando pero sabemos que algo nuevo va a salir. Estamos en una bifurcación: estabilizamos los sistemas envejecidos o acompañamos eso que está surgiendo y somos parteras de sistemas nuevos. También constructoras de puentes para esta transición. Estar ahí, acompañar.

De cada visión se desprende una concepción del mundo y de la vida, cómo veo la persona, el mundo, la vida, la organización (la congregación) y a Dios. ¡Cuánto tenemos que cambiar por dentro para comprender que nuestras congregaciones no son estructuras sino procesos!

Hay diferentes maneras de interpretar lo que está pasando:

Una manera nos la presenta Otto Scharmer www.presencing.org “teoría de la U”. Es un modelo interesante para un conocimiento de la realidad y para provocar la transformación.

Otra es la de Laura Storm www.regenerativeleadership.co: el liderazgo regenerativo. Es una experiencia con la naturaleza. Después un accidente cardiovascular tuvo que vivir sin hablar durante meses. Hizo una especie de inmersión en la naturaleza que le ayudó a tomar conciencia de la desconexión de la persona con la naturaleza, consigo mismo, la separación de género, los dos hemisferios. Es una oportunidad para ejercer el liderazgo regenerativo, que todo eso pueda llegar a integrarse.

Imagen del iceberg. Los 5 porqués: ¿por qué ocurre lo que ocurre?, hasta 5 veces, y llegamos a lo más hondo. Si no cambia el paradigma de pensamiento que hay detrás no vale para nada cambiar las estructuras. A su vez, los paradigmas tienen que traducirse en estructuras. Lo más importante es encontrar la fuente.

En la persona del líder todo pasa por la persona que es. Las mejores técnicas, si no hay una condición adecuada en la persona, no valen para nada. La buena noticia es que se me invita a ser yo mismo, a ser auténtico.

Nuestros ojos tienen un PUNTO CIEGO. De la misma manera, hay un punto ciego en la manera como se entendían los cambios en las organizaciones. No sabíamos nada del espacio interior, la fuente. La fuente es el punto ciego para la mayoría de personas. La diferencia la va a marcar el quién. El punto ciego es el espacio interior desde donde actuamos. Hay que cambiar paradigmas y conectar con la fuente de la creatividad. Hay que pasar por ese espacio interior para crear.

La mayoría de metodologías intentan mirar al pasado para ver en qué podemos mejorar. Esta intenta tomar como punto de referencia aprender desde el futuro que está emergiendo. Se trata de ver, de sentir con mente abierta y luego llegar a ese punto más hondo, con la valentía de entrar en ese espacio que es de presencia plena. Cristalizar, llegar a imaginar lo que puede ser diferente, hacer prototipos para, al final, crear lo nuevo.

Está el camino superior de la U y el camino hacia abajo, el menos transitado, es el más difícil, tomarlo hace la diferencia.

Nos vendrán una serie de dificultades:

- Descargar patrones del pasado: tenemos que suprimirlos.

- La voz del juicio nos cierra la mente a nuevas informaciones, a nuevas ideas.

- Voz del cinismo que nos impide sentir sobre las intenciones y lo que dicen los demás.

- La voz del miedo nos cierra la voluntad, nos paraliza, cierra todas las posibilidades.

Se sale conectándose con la fuente, dejar ir lo viejo y dejar venir lo nuevo. Es como un diálogo íntimo y continuo con nosotros. Todas las personas  tenemos dentro ese don divino. Las disciplinas y hábitos que elegimos para nuestra vida nos integrarán o desintegrarán. La espiritualidad hoy tiene sus no negociables. Uno de ellos es la oración. Es fundamental como disciplina y hábito porque nos ayudará a entrar en esa parte más baja de la U. 

No necesitamos más sabios, necesitamos líderes que se comprometan al cambio que necesita hoy el mundo. Es un camino de compromiso al tiempo que de simplificación. Todo lo que necesitas es menos. 

¿No suena esto a Adviento, a preparar caminos, a nueva creación... a Dios?

Módulo 1

 

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