Irene Bellito, de 87 años, la madre de Mauro y Carla, ha fallecido el pasado jueves, 18 de febrero.

Mauro es el jardinero y trabajador de mantenimiento de la Curia. Sucedió en el oficio a su padre, Giuseppe, cuando éste falleció en nuestro edificio en 1984.

La familia reside en la pequeña vivienda que hay a la entrada de la finca, de manera que son nuestros más próximos vecinos. A decir bien, son “como de nuestra propia casa”.

Irene, vecina y madre, ha visto pasar a muchas hermanas por aquí. Ha conocido a quienes venían a cursos, a trabajos, de visita, a quedarse... Una mujer silenciosa y discreta, comprensiva. Cuando había oportunidad se hacía cargo de que fácilmente la hermana a la que saludaba no hablaría italiano. Quizá por eso se hizo entender tan bien con una sonrisa y una leve inclinación de cabeza. Basta muy poco para que quien llegue se sienta acogido.

Uno o dos días antes de Navidad es tradición que el personal que trabaja en la casa se encuentre con las hermanas, para felicitarnos mutuamente, tomar unos dulces juntos y tener un rato de convivencia. Vino en 2019, acompañando a Mauro, disfrutamos. El Covid no permitió que Irene viniera la pasada Navidad y, además, se encontraba muy débil.

Un tumor fue haciendo lentamente su trabajo y casi no dio tiempo de ser advertido. Y, como ocurre a veces, una caída, con rotura de una pierna y un brazo, precipitó el final. La pandemia que vivimos ha hecho más dolorosa la despedida. Es lo mismo que se vive en las diversas partes del mundo, porque así lo requieren los protocolos establecidos.

Si algo sabe Dios es ser “Madre”, por eso tenemos la seguridad de que Irene disfruta de su abrazo. Ese consuelo pedimos para sus hijos. La echaremos de menos.

Comunidad de la Curia

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