Mª Carmen Jiménez estará volando hacia Argentina, hacia Córdoba. Ayer la despedíamos en el aeropuerto de Fiumicino. Ha vivido en esta casa, formando parte de la comunidad, durante algo más de un año.

Desde aquí ha trabajado en la respuesta a la Llamada 4 (7), a seguir insertándonos en la pastoral eclesial con los jóvenes y a caminar con ellos. Ahora lo seguirá haciendo desde otra latitud. También ha sido un apoyo en algunos momentos más intensos durante la celebración del 150 aniversario de la fundación. Agradecemos su ayuda en muchas ocasiones, su participación en la actividad de la vida comunitaria, en las reuniones, en la liturgia echaremos de menos la alegría de su guitarra. Dios le ha dado muchos dones, que ahora compartirá con otras hermanas y con otras personas.

El sábado por la tarde comenzaba nuestra despedida con una oración de acción de gracias y envío. Invocamos al Espíritu para que le asistiera en esta etapa que comienza. La Palabra del Señor no le va a faltar y escuchábamos esa que a ella le dice tanto, es la del día de Sta. Cándida Mª de Jesús, “has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a la gente sencilla… mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt. 11, 25-27) Escuchábamos y cantábamos por dentro o a media voz “la audacia del corazón”. Cantamos “Alma misionera”, y en la cena supimos que tiene su origen en jóvenes de Argentina, hace ya algunos años. No faltó el “Tomad, Señor y recibid”, ni el Himno de la M. Cándida al final.

Fue un momento emotivo, cargado de símbolos, de deseos para ella y para todas, pero principalmente para ella: fe, confianza, alegría, apertura a otras perspectivas, nuevos deseos, consolación… También ella nos dejó símbolos que aludían a su familia, a los jóvenes y a nuestra presencia de Hijas de Jesús en el mundo como “buen olor”. Agradecemos su disponibilidad y pedimos que el Señor la siga alentando.

A ese momento le siguió una merienda-cena un poquito diferente, en la que no faltó al final un detalle con el que queremos que ella nos recuerde allí, ¡un mate! Cuando escribimos estas letras Mª Carmen estará aun volando y sentimos que estamos volando con ella.

Hijas de Jesús.
Comunidad de la Curia.

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