FUTURO ALARGADO

El domingo 16 de octubre pasado, al finalizar el rezo del Angelus, el Papa Francisco, anunció en un tono normal, como quien no dice nada especial, que el Sínodo tendrá una primera fase en octubre del 2023, exactamente del 4 al 29, y se prolongará un año más, es decir,  hasta octubre de 2024.

Por tanto seguimos en camino sinodal, ahora alargado. Nos toca reprogramar el ritmo, comenzando por el logo; las reuniones prefijadas, la agenda se va adaptando a nuevas etapas, las presentaciones, las fechas para los pasos siguientes, pero todo esto es secundario, es consecuencia de una decisión importante: que el tema de la iglesia sinodal, por su amplitud e importancia, siga siendo un proceso de discernimiento, no solamente por los miembros de la Asamblea Sinodal, sino de toda la iglesia.

Es una decisión en coherencia con el actual camino sinodal que en ningún momento el Papa ha querido considerarlo como un acontecimiento puntual sino un proceso, en el que todo el Pueblo de Dios está invitado a caminar juntos a la escucha del Espíritu para discernir cuál es la voluntad de Dios para su iglesia.

Y los procesos en discernimiento no se pueden empujar ni precipitar, tienen su propio ritmo, necesitan reflexión madurada en el tiempo y éste es necesario para que los puntos discernidos se vayan consolidando con la progresiva asimilación por parte de toda la iglesia.

Por lo tanto, seguimos en ese modo sinodal de la escucha. Este camino comenzó en 2021 por las iglesias locales, es decir, por el Pueblo de Dios; se convocó a las Conferencias Episcopales y a los Sínodos de las Iglesias Católicas Orientales. De las 114 Conferencias Episcopales, 112 realizaron ese discernimiento cuyas aportaciones fueron llegando a la Secretaría General del Sínodo.

Ahora se acaba de hacer público el Documento para la Etapa Continental que recoge en síntesis todo ello. Durante casi 2 semanas, una comisión de unas 50 personas de los cinco continentes, estuvieron reunidos en Frascati, cerca de Roma, dedicados a esta ardua tarea de recoger y sintetizar la cantidad de propuestas recibidas.

El Documento presenta una Introducción, explicando la participación de millones de personas de todo el mundo a través de asociaciones, movimientos de laicos,  organismos de la vida religiosa, contribuciones de particulares y grupos, también a través de las redes sociales gracias a la iniciativa del Sínodo Digital.

En un primer capítulo se relata la experiencia del proceso sinodal. Los frutos, las semillas y las malas hierbas del proceso sinodal. La dignidad bautismal común.

El capítulo 2 se apoya en las Escrituras y nos presenta un texto muy inspirador: “Ensancha el espacio de tu tienda, extiende los toldos de tu morada, no los restrinjas, alarga tus cuerdas, refuerza tus estacas” (Is 54, 2).

Se pasa en el capítulo tercero a hablar de una iglesia sinodal misionera, mediante la escucha, la participación, la comunión y la corresponsabilidad.

Y el cuarto y último capítulo nos abre al futuro al hablar de los próximos pasos:  un camino de conversión y reforma y metodología para la Etapa Continental.

Ésta culminará con la celebración de 7 Asambleas Sinodales Continentales entre enero y marzo de 2023, para revisar el camino recorrido, continuar con la escucha y el discernimiento a partir de la etapa realizada.

La invitación sigue siendo universal a ensanchar el ‘espacio de la propia tienda’: personal, comunitaria, diocesana, continental, eclesial… a colaborar desde el propio lugar donde desarrollamos nuestra vocación bautismal, para que la sinodalidad sea en la práctica elemento identitario de una iglesia acogedora e inclusiva que abre las puertas de su corazón para que nadie quede fuera.

¡Gran desafío y compromiso por el que vale la pena ponerse en juego!

María Luisa Berzosa FI - Roma

0
0
0
s2sdefault