El 6 de agosto, unos días antes de la fiesta de Santa Cándida, Silvestra Maria Barbosa fi y la juniora Cíntia Malaquias fi fueron a Felizburgo, pequeña ciudad en el Valle del Jequitinhonha, para acompañar a la comunidad de Nuestra Señora de la Ayuda en la fiesta de su patrona. Y se ha abierto un espacio especial para celebrar la significativa presencia de Santa Cándida y de su carisma entre aquellas personas. Les ha acompañado todo el tiempo la aspirante a Hija de Jesús, Stefani Lina, hija de ese pueblo y muy querida de la gente, y condujo a las hermanas por las calles y caminos del pueblo haciendo con que ellas se sintieran como en su casa.
Sigamos el relato de Silvestra y Cíntia:
“En la entrada de la ciudad hemos sido acogidas por un letrero: ‘Bienvenidas a nuestra Felicidad’. De hecho hemos experimentado y nos quedamos captivadas por la  alegría, sencillez, tranquilidad y cariño de las personas. Literalmente nos han acogido en sus casas;los moradores se han  dividido en la calurosa recepción para ofrecernos hospedaje, comida y el rico “cafezinho” acompañado con galletas caseras y mucha vida compartida.
Además de las visitas a las familias estuvimos en el Asilo y en Centro de apoyo a los niños especiales de la ciudad. Son dos casas en que se aprecia la belleza del cuidado e incentivo a la vida, en medio a no pocas dificultades. Otra bonita experiencia ha sido participar del encuentro de los jóvenes de la parroquia que estaban trabajando el tema ‘Familia’; han compartido la vida con un corazón abierto. El lunes hemos tenido la oportunidad de conocer el llamado ‘Acampamento Terra Prometida’, conocido por haber sufrido doloroso masacre en 2004; nos encontramos en un espacio de lucha por la vida. 
El 9 de agosto, aunque sorprendidos por la falta de energía eléctrica, pero movidos por el deseo de agradecer festivamente el carisma recibido por Santa Cándida y confiados en su intercesión, hemos podido celebrar la Eucaristía. En ella se ha hecho una presentación de la vida de nuestra fundadora; los animadores de la comunidad, niños y jóvenes han proporcionado a todos, y con mucha expresividad, un emotivo momento compartiendo sus sentimientos internos.
Nos encontramos con una gente muy agradecida, y con ‘saudades’ de la comunidad inter-congregacional que vivió allá y de la cual la Hija de Jesús, Reginalda, fue miembro. Un recuerdo cariñoso de muchos que se manifiestan abiertos y deseosos de la presencia de las hermanas entre ellos.


Volvimos muy agradecidas por la experiencia vivida en Felizburgo, por este pueblo acogedor que nos ayudó a celebrar esta fiesta importante para nosotras en unión de corazón con todas las Hijas de Jesús, y con estos laicos que aman mucho y tienen fe y nos hacen sentir que somos de verdad Familia de Santa Cándida”.
Cintia Malaquias, Juniora fi
Comunicação, Portal Brasil.

0
0
0
s2sdefault