Hola, buenos días. Soy Mª Carmen Hija de Jesús y lo que hoy comparto lo sentí y gusté en Salamanca.
Lo he llamado “Una infusión de gratitud descansante”
Llegué con unos amigos a una cafetería después de un día intenso y muy bueno de reflexión, compartir y trabajo en discernimiento. Aún no me había sentado, aunque los demás si, cuando se acercó la camarera para tomar nota. Yo llamé la atención de los demás para que dijéramos lo que queríamos y entonces ella me dijo.
“No, no hay prisa, tú siéntate y descansa y déjame que os atienda con el mismo cariño y cuidado con el que tratáis a mi hija en el colegio!” Comprendí entonces que era mamá de alumnos de nuestro colegio, que yo no la conocía a ella pero ella a mi sí y me estaba brindando una infusión relajante para mi corazón que no os puedo describir la sonrisa, ternura y gratitud que me hizo sentir. Qué gusto de guiño del Señor a través de esta mujer sensible y atenta... y su gesto de cercanía, cariño y gratitud, que con regalármelo a mí, lo estaba haciendo a todos los profesores de su cole de jesuitinas!!!
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