Esta mañana comenzó el curso de renovación en Cochabamba con la acogida inicial de la Superiora Provincial de América Andina, Graciela Francovig fi, en nombre de la Superiora General. Esta nueva edición está coordinada por Dayse Agretti fi, maestra de junioras, y el grupo está formado por 16 Hijas de Jesús de Bangladesh, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, España, Filipinas, Italia, República Dominicana y Taiwán. "Nosotras, que por vocación somos para ir y para la dispersión, ahora tenemos un momento de Congregación. Necesitamos espacios de Congregación para que nuestra dispersión sea desde esta unión de los ánimos en la que tanta fuerza ponen nuestras Constituciones", afirmaba Graciela Francovig fi, a la vez que recordaba el objetivo que el Plan General de Formación indica: “Una ayuda para profundizar en la propia vocación desde las raíces evangélicas y volver a asumirla desde esta etapa de la vida, para donarla a Dios, con una generosidad y fidelidad y a los demás con más sencillez, serenidad y sabiduría”.

 

Por otra parte, la superiora provincial les invitaba a disponerse y no ser impedimento para posibilitar el trabajo que Dios quiere hace en cada una a través de su Espíritu". "Ojalá sea un tiempo que les ayude a cultivar la interioridad, una interioridad que no nos vuelve intimistas sino mujeres de convicciones profundas desde donde nazcan respuestas que hoy desafían a nuestro mundo. Ojalá sea un tiempo donde puedan pasar por el corazón la experiencia vocacional vivida hasta aquí y dar gracias por ella, y a la vez, volver a poner fundamentos a la misma".

Tras esta apertura, el jesuita Antonio Menacho sj presidió la Eucaristía e invitó a las Hijas de Jesús a reconocerse como grupo, comunidad que experimenta la fraternidad con el cuerpo congregacional expresado en las hermanas de Bolivia, al igual que en la diversidad geográfica y cultural que existe entre ellas.

El grupo del curso de renovación ha elegido a dos hermanas para formar equipo de comunicación: Pola Mendoza y Pilar Brufal. A partir de ahora ellas se encargarán de ir transmitiendo lo que van viviendo durante estos dos meses.

PALABRAS DE GRACIELA FRANCOVIG

Apertura del Curso de Renovación
Cochabamba, 18 de noviembre de 2017

Nos damos, todas, la bienvenida a esta tierra boliviana que nos acoge para iniciar el Curso de renovación hoy, 18 de noviembre y que concluirá el 15 de enero.
¡Qué bueno es sentir el Cuerpo! Qué gracia el carisma universal al que fuimos invitadas y que hoy lo estamos gustando con la presencia de HH enviadas a Bangladesh, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, España, Filipinas, Italia, República Dominicana y Taiwán. Nosotras que por vocación somos para ir y para la dispersión, ahora tenemos un momento de congregación. Necesitamos de espacios de Congregación para que nuestra dispersión sea desde esta unión de los ánimos en la que tanta fuerza ponen nuestras Constituciones.
Se les ofrece un buen tiempo en un país distinto para la gran mayoría, para compartir, profundizar, reflexionar, leer, rezar, “pasar por la vida y el corazón” las experiencias vividas hasta aquí. Se les ofrece un tiempo para volver a “encantarse” con la propia vocación de Hija de Jesús y el seguimiento del Señor. Se les ofrece un tiempo para traer a nuestras hermanas y hermanos, a esos tantos a los que somos enviadas y que no dejarán de estar presentes en medio nuestro.
El Plan General de Formación,  cuando habla del curso de renovación,  nos indica su objetivo: “es una ayuda para profundizar en la propia vocación desde las raíces evangélicas y volver a asumirla desde esta etapa de la vida, para donarla a Dios, con más generosidad y fidelidad, y a los demás con más sencillez, serenidad y sabiduría”. (PGF 185)
Esto desea la Congregación para ustedes en este tiempo, que en la Iglesia será de adviento y navidad. Pero como pasa en todas las cosas de la vida: sólo tiene sentido profundo aquello a lo que nos abrimos para que pase por el corazón y que cala en nuestro interior. Por eso, la invitación es a DISPONERSE y NO SER IMPEDIMENTO para posibilitar el trabajo que Dios, quiera hacer en ustedes a través de su Espíritu, mediante lo que les proporciones el curso, personas que estarán con ustedes, materiales de trabajo, este lugar, los demás que visitarán como nuestras casas en Bolivia,  cuando puedan pasar por ellas.
Ojalá sea un tiempo que les ayude a CULTIVAR LA INTERIORIDAD. Una interioridad que no nos vuelve intimistas, sino mujeres de convicciones profundas desde donde nazcan las respuestas que hoy desafían a nuestro mundo. Ojalá sea un tiempo donde puedan pasar por el corazón la experiencia vocacional vivida hasta aquí y dar gracias por ella; y a la vez, volver a poner fundamentos a la misma: fundamentos de fe, desde la Palabra de Dios, teológicos y desde nuestro carisma.
A veces percibo que en nuestro mundo vivimos una crisis de superficialidad y una inflación de palabras, también espirituales. Y desde ahí, viene la invitación a la profundidad y a la sabiduría, para poder volver  decir a Jesús a los demás.
Esta bienvenida la doy en nombre de nuestra Superiora General, quien se alegra mucho de la concreción de este curso. Y en ella, traemos a la entera Congregación, a cada una de nuestras provincias, a las hermanas y demás personas que nos han suplido en nuestros trabajos. Que esta sea una oportunidad para unirnos a todas, en la distancia, con la “convicción de que cuanto más larga sea la distancia que nos separa, mayor es la unión de los corazones”. ¿No está ahí parte del encanto de nuestra vocación?
Pedimos la compañía de María y la Madre Cándida. Que ellas, como mujeres y compañeras de camino nos visiten en este tiempo. Y nos ayuden a vivir desde lo más profundo de nuestro ser femenino la ternura, la sencillez y la humildad y que sean estas expresiones de vida para brindar a las mujeres y a los hombres de hoy. 
¡Buen comienzo!

Graciela Francovig F.I.
Provincial América Andina

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