Cada 24 de septiembre, las Hijas de Jesús recordamos el día que Cándida María de Jesús y un primer grupo de 42 hermanas sellaron con sus votos perpetuos un «para siempre» de fidelidad. Aquel gesto, nacido de una experiencia honda de sentirse hijas amadas por Dios, dio origen a una manera de vivir que ha atravesado generaciones enteras de la Congregación.
Este mismo día, más de un siglo después, ese «para siempre» nos impulsa a dar un paso decisivo hoy: iniciamos un itinerario congregacional para profundizar en la filiación, el aspecto de nuestro carisma que la Congregación General XIX señaló como punto nuclear a partir del discernimiento de todas las comunidades y Congregaciones Provinciales.
Un camino que nace del discernimiento de todas
La Determinación de la CG XIX invitó a las Hijas de Jesús a recrear su ser, en primer lugar, en su identidad más honda: sentirse y saberse hijas. De ahí surgió el deseo de emprender un camino común para acercarse a la experiencia filial de la Madre Fundadora y, desde ella, sentir también hoy a Dios como Padre.
Por encargo de la Superiora General, Graciela Mirta Francovig FI, una comisión formada por Hijas de Jesús de distintas edades y culturas ha dedicado meses de lectura, oración y discernimiento a preparar este itinerario: la Comisión para profundizar en el sentido de la filiación, integrada por Mª del Pilar Linde Cirujano FI, Mª Dolores Giménez FI, Mª Cecilia Martínez FI y Mª Teresa Hu FI. El fruto de su trabajo es el documento En camino hacia la raíz de nuestra vocación: ser hijas, un recorrido pensado no como un estudio más, sino como una auténtica peregrinación comunitaria para, en palabras de la propia comisión, «hacer experiencia de la experiencia».

Doce Hojas de Ruta para recorrer juntas
El itinerario se despliega en doce Hojas de Ruta, cada una con dos planos complementarios: la experiencia espiritual de la Madre Cándida —el paisaje— y las huellas que esa experiencia ha ido dejando en el camino de la Congregación. Entre ambos extremos, el recorrido invita a contemplar quién es Dios,quién es Jesús para la Madre Fundadora, para desembocar después en las actitudes filiales que de ahí nacen: confianza, fidelidad, amor, fortaleza, gratuidad…
Cada comunidad vivirá el proceso con la libertad y creatividad que pide la diversidad de la Congregación —presente en 17 países y cuatro continentes—, siempre desde la conversación en el Espíritu y bajo la protección de María, hoy bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced.

Una invitación a caminar acompañadas
Este itinerario es, ante todo, un regalo para nuestras comunidades. Pero queremos compartirlo también con nuestra familia carismática: quienes sienten cercano el espíritu de la Madre Cándida están invitadas a unirse a nosotras en la oración, a acompañar este camino desde donde estén y a ir conociendo, poco a poco, cómo se va viviendo en cada comunidad. Iremos compartiendo esta experiencia a medida que avance, con la ilusión de que también otras personas de la familia carismática puedan hacer su propio recorrido hacia esta misma raíz.
Se trata de un camino que busca que la filiación «transforme nuestra forma de vivir y de servir». Que Nuestra Señora de la Merced, junto a la Madre Fundadora y a tantas Hijas de Jesús que nos precedieron, acompañe estos primeros pasos.




