Este 31 de julio, fiesta de San Ignacio de Loyola, el Gobierno General y las cinco Provinciales de la Congregación que desde el 23 de julio participan en Roma del encuentro convocado por el Gobierno General vivieron una jornada especial: la Eucaristía en la Iglesia del Gesù, presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle.
Una Eucaristía que reúne a toda la familia ignaciana
En esta Eucaristía participan jesuitas de todas las comunidades de Roma, además de religiosas y religiosos de otras congregaciones y personas laicas que comparten el carisma ignaciano y que beben de la vida y santidad de San Ignacio de Loyola.
La Iglesia del Gesù, madre de todas las iglesias jesuitas y lugar donde reposan los restos de San Ignacio, es también un espacio significativo para las Hijas de Jesús: fue en Roma, y en la búsqueda del reconocimiento de la espiritualidad ignaciana como carisma propio de la Congregación, donde Santa. Cándida María de Jesús luchó incansablemente por unas Constituciones fieles a esa inspiración inicial.
La devoción de Cándida María de Jesús a San Ignacio nació desde muy temprano en su vida. Siendo aún niña, en la parroquia de Santa María de Tolosa, se detuvo ante una imagen del santo, que sostenía en sus manos las Constituciones, y le dijo: «Santo mío, yo quiero hacer lo que dice ese libro». Aquel gesto sencillo marcaría el rumbo de toda su vocación: buscó siempre la dirección espiritual de los jesuitas, y fue precisamente a través de ellos que la espiritualidad ignaciana fue configurando su camino hacia la fundación de una nueva congregación religiosa.
Una celebración que une a toda la Congregación
Por eso, celebrar hoy la Eucaristía en el Gesù no es solo un gesto de comunión con la familia ignaciana universal, sino también un reencuentro con las propias raíces de las Hijas de Jesús. Cada Provincia, cada comunidad y cada colegio que educa al modo de Madre Cándida bebe de esa misma fuente: la de un carisma que, nacido de los Ejercicios Espirituales y del seguimiento de Cristo, sigue vivo y fecundo.
Este gesto compartido entre el Gobierno General, las Provinciales y la Compañía de Jesús es una expresión viva de la comunión que sostiene a la familia ignaciana en todo el mundo.
Las Hijas de Jesús presentes en esta celebración se unen, desde Roma, a todas las Hijas de Jesús, comunidades y colegios que en distintos lugares del mundo también celebran hoy a este santo. Como Congregación, agradecemos la vida y la santidad de San Ignacio de Loyola, cuyo carisma sigue inspirando nuestro camino.



