loader image

Carta Nº 52 de la Superiora General: en el día de San José.

Mar 19, 2026 | Gobierno general, Iglesia, Noticias

En la Solemnidad de San José, compartimos con toda la familia congregacional, un extracto de la Carta Circular N° 52 de nuestra Superiora General, Graciela Francovig, fi.

Hoy celebramos la solemnidad de San José. Su grandeza está en el hecho de que fue el esposo de María y el padre de Jesús. Su festividad nos lleva a Jesús y al corazón del evangelio, pues él tuvo un papel importante en la historia de la salvación. Por eso, el pueblo cristiano tiene una gran devoción hacia este santo. 

El Papa Francisco en su carta apostólica Patris Corde nos decía: “Todos pueden encontrar en San José -el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta- un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación”.

También la madre Cándida ha expresado una fina devoción hacia san José. Recordamos que nuestra primera casa en Salamanca llevaba su nombre. Y, en numerosas cartas, encontramos expresiones suyas que nos hacen sentir su especial devoción. Por citar alguna: “Supongo que se estarán preparando para el domingo, patrocinio de San José, para recibir muchas gracias, porque San José puede mucho en el cielo. Acudamos con mucha fe y esperanza…”. (CMF 36)

Hacia el final de la carta. la H. Graciela comparte un texto, del que dice: «le encontré provechoso cuando lo leí» 

“Tenemos necesidad de cambiar de paradigma, es decir, un nuevo modo de seguir a Jesús que se haga cargo de lo que nos está pasando en este primer tercio del s. XXI y que no arrastre por inercia fardos pesados que nos impiden vivir con serenidad y alegría. Una cosa es aceptar con paz la disminución numérica y el envejecimiento y otra muy distinta resignarse a una vida consagrada moribunda que transige con la mediocridad y sólo busca pequeños oasis de orden y sosiego en medio del desierto (…) A ningún instituto de vida consagrada se le pide que sea muy numeroso o eternamente joven, pero sí que tenga un claro proyecto de vida evangélica, y que ayude a la Iglesia a mantenerse despierta…”.

Finaliza la carta deseándonos:

¡Muy feliz día de San José! A él nos encomendamos y pedimos por todas las personas que llevan su nombre.

Hijas de Jesús
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.