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Día Escolar de la Paz y la No Violencia

Ene 29, 2026 | Destacado, Educación, Justicia Social

Cada 30 de enero, desde 1964, la comunidad educativa de todo el mundo celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993, que lleva como lema “Amor universal, no-violencia y paz». Es una jornada que nos invita a renovar el compromiso con una educación basada en el respeto, la justicia, la solidaridad y la convivencia pacífica. 

Las escuelas y presencias educativas de las Hijas de Jesús, nos unimos a esta conmemoración con el deseo de seguir sembrando, especialmente en niños, niñas y jóvenes, una cultura de paz que transforme la vida cotidiana y nuestro mundo herido de tantas formas de violencia y falta de paz.

Educar para la paz: una tarea que nace en lo cotidiano

Este día, que recuerda el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, nos remite a la fuerza de la no violencia como camino de transformación personal y social. La escuela —y toda comunidad educativa— está llamada a ser un espacio donde se aprende no solo a conocer, sino también a vivir el diálogo, el cuidado mutuo y la fraternidad, reconociendo la dignidad de cada persona. Educar para la paz es acompañar procesos, abrir espacios de escucha y ayudar a descubrir que cada gesto cuenta.

 “No hay camino para la paz: la paz es el camino.”

Mahatma Gandhi

La paz: una llamada que nos interpela hoy

Más que nunca sentimos la urgencia de seguir pidiendo por la paz. Aunque hoy la celebremos en el ámbito escolar, sabemos que la paz no es solo un contenido educativo ni una fecha concreta en el calendario: es una llamada cotidiana para todas y todos, una responsabilidad compartida que atraviesa nuestras decisiones, relaciones y modos de habitar el mundo. En un contexto marcado por conflictos, violencias y desigualdades, el anhelo de paz se vuelve clamor.

Recordamos que, hace unos meses, la UISG hizo un llamado a un tiempo de ayuno y oración por la paz, al que como Hijas de Jesús nos unimos con sencillez y esperanza. También el Papa, al inicio de este año, volvió a invitarnos a ser artesanos de paz, capaces de desarmar el corazón y construir puentes. Este mismo anhelo resonó con fuerza en la Semana de la Creación, recordándonos que la paz con los demás está profundamente unida a la paz con la creación y con nosotras mismas.

Educar para la paz, en el modo propio de educar de las Hijas de Jesús

Las Hijas de Jesús, en Nuestro Modo Propio de Educar (NMPE), tenemos explicitada la educación para la paz como una de las perspectivas y valores que son consecuencia clara de nuestro modo de concebir la educación y a la persona. 

Educar para la paz 

Movidas por el amor universal que debe caracterizar a las Hijas de Jesús y que no admite parcialidad respecto a distintas naciones o grupos de personas, destacamos la educación para la paz. Esta se hace particularmente necesaria en una sociedad, por una parte, inmersa en una cultura de violencia y agresión, y por otra, muy sensible a los conflictos interpersonales, las dificultades de convivencia en todos los niveles y las tensiones y enfrentamientos entre los pueblos. 

91. Desde nuestra acción educativa, pretendemos colaborar en la transformación de esta cultura de la violencia en una cultura de la paz; esto implica: 

– Renunciar a la violencia, a la mentira, al odio, y convertirnos en seres fraternos que reconocen la dignidad y las necesidades de los demás. 

– Despertar y desarrollar el espíritu de amor, de no violencia, en los educandos, para cooperar en la construcción de un mundo más fraterno, menos violento y más pacífico. 

– Trabajar todos por la armonía de las relaciones entre los hombres y los pueblos, fundada en el amor al otro, sea quien sea, en la libertad y en la justicia, en el reconocimiento sincero del pluralismo cultural.

– Buscar alternativas para llegar a ver, pensar, decir y hacer un mundo pacífico que nos parezca tan natural como puede resultarnos a veces nuestra actual realidad de violencia. 

Un compromiso que se renueva

Que esta jornada renueve en cada uno de nosotros el compromiso de educar, orar y trabajar por la paz, sabiendo que se construye en lo pequeño, en lo cotidiano, en gestos de cuidado, escucha y reconciliación. No perdamos la esperanza. Que el Dios de la vida nos conceda un corazón manso y valiente para seguir siendo sembradores de paz.

Hijas de Jesús
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