En este camino de Cuaresma, compartimos con toda la familia congregacional, un extracto de la Carta Circular N° 51 de nuestra Superiora General, Graciela Francovig, fi.
En este tiempo de gracia, la carta nos invita a vivir una conversión filial, a revisar nuestro ser de Hijas de Jesús y a renovar la fraternidad que nos une como cuerpo congregacional. Les animamos a leerla con corazón abierto, dejándonos interpelar por la Palabra y por la llamada que el Espíritu nos hace como congregación.
Revisitar nuestro ser de Hijas de Jesús
Este miércoles iniciamos el camino de la Cuaresma, “tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”. 1
Este tiempo penitencial quiere recordarnos la conversión a la que permanentemente somos llamados como cristianos. Necesitamos acercarnos al Señor y a los hermanos y, desde ellos, descubrir en nosotras aquello que no conduce a la vida, sino que nos aleja de la vida verdadera a la que nos llama el Señor. Por eso necesitamos de la conversión, metanoia, gracia que se pide y libertad interior para acogerla. “Todo camino de conversión comienza cuando nos acercamos a la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu”.2
Institucionalmente tenemos una llamada profunda a la conversión, mediada por la CG XIX: la conversión filial. Revisitar nuestro ser de Hijas de Jesús y, como consecuencia, nuestro ser hermanas. La primera llamada a ser hermanas la tenemos entre nosotras mismas, en nuestras comunidades, con las que están cerca y las que están lejos, con las de una cultura y la de otra, con las de una generación y otras.
Las invito a que nos miremos como congregación, con sencillez y humildad, a la luz de la Palabra y preguntémonos con un corazón que quiere vivir la cuaresma como proceso espiritual:
¿Cómo está mi relación con Jesús desde mi ser de hija?
¿Cómo está mi relación con las hermanas de mi comunidad?
¿Qué ayudas pediremos a Dios y a la congregación para sanar todo aquello que daña nuestra
fraternidad?
¿Cómo está mi pertenencia y unión con el cuerpo congregacional?
De la acogida de la Determinación
Agradezco también la comunicación que me llega de la recepción cordial, espiritual de la Determinación, a través de las guías que hemos enviado. En diferentes comunidades se están promoviendo verdaderos diálogos en el espíritu, escucha de todas y a todas; diálogos profundos de donde emergen verdades que liberan. Ojalá esto nos ayude a crecer en nuestra vocación y en los vínculos con las demás. Por esa experiencia que muchas están teniendo, demos gracias a Dios.
Finalizo mi carta con lo que nos dice el Papa en su mensaje: “…pidamos la gracia de vivir una cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. 3
Pido oraciones por el despertar vocacional que se esta dando en algunos lugares y por las hermanas que de manera directa están acompañando a jóvenes con inquietudes a la vida religiosa, en concreto a nuestra vocación. Les deseo a todas un buen y fecundo camino cuaresmal.



