Seguimos conociendo más sobre la Última Probación: ese último tramo del camino formativo, el tiempo que precede al sí definitivo de una Hija de Jesús. Antes hemos compartido qué es y cómo se vive Decíamos también que estos meses se viven en comunidad, bajo la guía de una Instructora que acompaña tanto a nivel personal como de grupo.
Hoy queremos poner rostro y voz a esa presencia clave: Magda Zhang, la Instructora que acompaña a las siete junioras en esta experiencia de Última Probación 2026-2027. Con ella hemos conversado sobre en qué consiste este acompañamiento, qué se juega en estos meses y qué espera de este camino compartido. Compartimos sus palabras…
¿Qué significó para ti recibir esta petición de ser Instructora de la Última Probación?
Para mí, es un envío. Ya en 2023, cuando la Superiora General me nombró como traductora para el grupo anterior de la Última Probación (UP), ella ya pensaba en esta posibilidad. Yo no sabía si ese momento llegaría, ni si sería yo. Por eso, cuando el año pasado ella volvió a hablarme de esto, no me sorprendió. Ante una necesidad de la Congregación, quise responder con toda mi disponibilidad. Por eso, acepté este envío con gratitud y alegría.
¿Cómo lo has vivido en el discernimiento personal: dudas, alegrías, resistencias?
No sentí resistencia, sino más bien cierta inquietud ante los desafíos propios de esta nueva misión, especialmente por el límite del idioma y el deseo de poder responder adecuadamente a las necesidades de las junioras. Esta preocupación me ha llevado a vivir el proceso con confianza, procurando prepararme lo mejor posible y dejándome ayudar con humildad. En este camino, he contado de manera especial con el acompañamiento cercano del Gobierno General, que me está apoyando de distintas maneras.
Además, los ejercicios espirituales de agosto fueron una gracia especial para mí: experimenté una gran paz, y cómo Dios me ha ido preparando paso a paso. La experiencia de la madre Cándida me tocó profundamente: ”No pienses siempre en tu pobreza; Yo sé a quién he elegido, conozco tus límites; quien te dio el deseo, también te dará la gracia y la fuerza para cumplirlo” Esto me hizo soltar mis propias fuerzas; y confiar en su gracia.
¿Qué supone este servicio en tu propia vida y misión actual?
Este servicio supone vivir con mayor intensidad la disponibilidad y la escucha del Espíritu en los demás. Es un servicio que me pide también vivir con más hondura la confianza y el abandono en Dios, poniendo en Él mi seguridad más que en mis propias capacidades.
¿Cómo te has preparado para acompañar este tiempo tan concreto?
El estudio de los documentos propios de la Congregación, la profundización de las Constituciones con el gobierno general, y sobre todo, los 8 días de Ejercicios Espirituales vividos en agosto, fueron claves para prepararse interiormente.
Para ti, ¿cuál es el corazón de la Última Probación?
Para mí, el corazón de esta etapa es el mes de Ejercicios Espirituales. Es el momento especial para vivir la escuela del afecto: integrar la relación afectiva con el Señor, y revisar la propia experiencia de seguimiento de Jesús como Hija de Jesús a lo largo de todo el camino recorrido. Lleva a la persona a la integración profunda de su pasado, mediante la cual se reconcilia consigo misma, con los demás, con la congregación y más radicalmente con Dios.
¿Qué esperas de este tiempo, tanto para las junioras como para ti misma?
Para las junioras, espero que puedan vivirlo con alegría, disfrutar la riqueza intercultural, la universalidad eclesial y congregacional. También, que sea tiempo de silencio, de profundización, y de encuentro personal con Cristo. Que puedan aprovechar este tiempo decisivo de preparación para la incorporación definitiva a la Congregación. Como instructora, deseo ser una ayuda, ser mediación de Dios, acompañando a cada una en su proceso.
¿Qué le pedirías a la Familia Madre Cándida en este tiempo de Última Probación?
Pido que la Familia de la Madre Cándida nos acompañe con su oración en esta etapa de formación. Por nuestra parte, seguiremos comunicando los distintos momentos de este proceso.
Gracias, Magda, por compartir con nosotros esta mirada tan cercana sobre lo que significa acompañar la Última Probación.
En los próximos días seguiremos esta serie conociendo, una a una, a las siete junioras que viven este tiempo tan hondo. Los invitamos a seguir atentos y a acompañarlas, en todo momento con la oración.



