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HORIZONTES DE RENOVACIÓN

enero 8, 2017

A lo largo de la primera semana de enero en el curso de renovación nos centramos en el estudio y reflexión de la Exhortación del Papa: “Amoris Laetitia” que nos ocupó dos días y las cuatro cartas de CIVCSVA a la Vida Consagrada: Alegraos, Escrutad, Contemplad y Anunciad.
Hay una sintonía entre la exhortación y la DCG XVII en el nº 30 que dice: “Hoy hay nuevos rostros y fuertes desafíos que nos piden una atención especial: la familia, los migrantes y los alejados de la fe. La familia está viviendo nuevas situaciones que hemos de acompañar; también es una responsabilidad ayudarla en su tarea educar y anunciar el Evangelio. Las migraciones son una realidad que afecta a la mayoría de los pueblos; tenemos que acoger a los migrantes, acompañarlos y promover su dignidad humana para que se realicen como personas y ciudadanos. Necesitan nuestra comprensión, acogida y escucha los alejados de la fe; si estamos a su lado podremos favorecer en ellos el redescubrimiento de la fe y un nuevo encuentro con el Señor.
Nuestro estudió se centró en los capítulos 6 y 8. No se trataba de precipitarse en su lectura sino de ahondar, profundizar y gustar su novedad. Descubrimos en esta exhortación un lenguaje accesible, un mensaje optimista y positivo a las familias del mundo actual que vive en tiempos complejos.
Es una exhortación que está contextualizada en el marco del año de la misericordia. Y está impregnada de actitudes de misericordia, discernimiento y acompañamiento.
Se realza la belleza de la vida familiar, se reconoce también las dificultades y complejidad que la familia vive en la actualidad. Por eso el Papa anima a los ministros a estar cercanos a las realidades familiares, ayudar a discernir, a hacer procesos y ser acompañantes para que nadie se sienta solo.
Esta reflexión ciertamente ha despertado el deseo para seguir trabajando la exhortación en nuestras comunidades y en nuestros contextos concretos para ponerla en práctica con actitudes de escucha, acompañamiento, discernimiento e inclusión, para que nos permita entrar en contacto con la existencia de los otros sintiendo que Dios es amor y siendo el amor la brújula que rija nuestras vidas.

HORIZONTES DE RENOVACION QUE SURGEN DE LAS CARTAS A LA VIDA CONSAGRADA
“En todas las etapas de la vida… amor y conocimiento de Dios se aprenden únicamente en un camino de seguimiento, en una disponibilidad libre de miedos y nostalgias. El valor y la necesidad de la formación se ponen como fundamento de la renovación” “La renovación de las Congregaciones depende principalmente de la formación de sus miembros”.
Desde la pregunta de qué horizontes de renovación nos abren las cuatro cartas a la V.C. nos adentramos de nuevo en la reflexión de las mismas. El año de la VC nos motivó y nos puso en camino para repensar nuestra vida consagrada. Ya en la primera carta el Papa hacía referencia al Concilio Vaticano II con el deseo de renovar la teología conciliar. Descubrimos en estas cartas una propuesta de una teología de VR más adaptada a nuestros tiempos.
De cada carta trabajamos una selección de números que tocan más nuestra vida o tienen que ver más con la dimensión existencial. Junto con esos números trabajamos las reflexiones y provocaciones que plantea del Papa en cada una de las cartas.
Compartimos en grupos pequeños eligiendo así en cada grupo una provocación del Papa que nos parecía en esos momentos inspiradora, cuestionadora, desafiante para nuestra de VC hoy. Descubriendo de este modo por dónde sentimos que apuntan esos horizontes de renovación de nuestra VC.

La última carta ANUNCIAD a penas la conocíamos ya que se publicó en octubre de 2016. Con esta carta se concluye el año de la V.C. Dayse nos presentó una síntesis de esta carta que fuimos profundizando y comentando juntas. De nuevo Francisco, en esta carta, nos acompaña con un lenguaje inspirador y performativo que utiliza constantemente para la Iglesia universal y nuestra forma de vida. Se percibe una imagen más integrada de la V.C. Una propuesta para evaluar los tiempos y cambiar con ellos siendo fieles al evangelio.
Sentimos que es una carta que nos cuestiona mucho y nos llega al corazón ya que nuestra vida religiosa como Hijas de Jesús es “en misión”, es la misión de Jesús. “Al estilo de Jesús”. La misión es un eje transversal de nuestra vocación.
Nos urge a recuperar la mística misionera de la contemplación. A llevar misericordia y ternura a los demás. A ponernos al servicio de la Palabra desde lo concreto de la vida siendo mensajeros de alegres noticias. “Somos Iglesia en salida”.
La realidad nos pide una conversión creativa para no dar respuestas a preguntas que nadie se plantea. Necesitamos reinventar los modos del anuncio. Renovar nuestro lenguaje para hacer comprensible el Evangelio.
Se nos invita a aprender el difícil arte de la relación con lo diverso y de la cordial colaboración para construir juntos. “Con las periferias (existenciales) en el corazón”. Llamados a desempeñar la misión con nuevas modalidades en nuevos contextos” fuera de la puerta”. Creyéndonos de verdad que nuestra vida consagrada tiene la fuerza suficiente para oponerse a los paradigmas de la cultura dominante. Creemos que esta carta es una oportunidad para repensar y renovar nuestra “pastoral ordinaria, repensar nuestras propuestas misioneras con creatividad y audacia.

Equipo de comunicación del curso de renovación

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