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La Paz: el regalo de la Resurrección

Abr 5, 2026 | Destacado, Gobierno general, Hijas de Jesús, Liturgia - oración

¡Verdaderamente ha resucitado!

El Evangelio nos sitúa junto a María Magdalena, caminando hacia el sepulcro “cuando aún estaba oscuro”. María representa a quienes seguimos buscando vida incluso entre sombras; a quienes no dejamos de amar y servir, aunque el corazón esté cansado. Ella corre para avisar a los discípulos, y Pedro y el discípulo amado también salen con prisa. Ver, entrar, creer… todo nos habla de algo que se mueve dentro, de un despertar que sucede cuando la esperanza reaparece.

¿Qué has visto de camino, María, ¿en la mañana?
A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.
¡Resucitó de veras, mi Amor y mi Esperanza!

A partir de ese momento, cada aparición del Resucitado trae un mismo regalo: “Paz a vosotros”. No es un saludo cualquiera, es un consuelo profundo. Su llegada es una presencia que transforma, que calma el miedo, que restaura los vínculos rotos, que vuelve a poner en pie. Jesús no solo dice paz: la genera a su alrededor. Su presencia es paz.

Y nuestro mundo, desde hace tiempo tan desgarrado por guerras sin sentido, necesita justamente eso: personas cuya sola presencia sean espacio seguro, que pacifiquen, que unan, que curen. Necesita comunidades que hagan visible que la Resurrección no es solo un acontecimiento del pasado, sino una experiencia actual y real, una fuerza que sigue impulsándonos a hacer de nuestra fe una acción concreta.

Como Hijas de Jesús, como familia que comparte un carisma donde la filiación es el hilo con el que tejemos nuestro modo de estar en el mundo, la Pascua nos invita a preguntarnos con verdad:

  • ¿Qué tipo de presencia estoy ofreciendo al mundo?
  • ¿Mi modo de estar genera paz, confianza, reconciliación?
  • ¿Qué relaciones, espacios o decisiones necesitan hoy que yo llegue como portadora de paz?

La Pascua nos invita a ser personas cuya presencia sea hogar, red de cuidado, alivio. Mujeres que, como María Magdalena, corran a anunciar Vida; y como el Resucitado, entran en las casas, en las heridas, en las historias… y dejan paz.

No tengas miedo.
La Vida ha vencido.
La Paz es posible.
Y tú puedes ser su signo.

Que el Resucitado nos conceda la gracia de ser presencia luminosa, gente de paz, que une y levanta, que allí donde esté haga creíble que Jesús vive.

Feliz Pascua de Resurrección.
Que la Paz esté con ustedes.

Gobierno General de las Hijas de Jesús

Hijas de Jesús
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