loader image

¿UN AÑO YA? En camino sinodal desde Roma

octubre 3, 2022

Estamos a punto de cumplir un año en este proceso sinodal. Se inició el 9 y 10 de octubre 2021 y terminará en octubre 2023. 

Un año que pasó volando y que sin embargo tuvo una gran densidad de vivencias a nivel de iglesia universal. Las diócesis fueron implementando en las parroquias los equipos sinodales que se pusieron manos a la obra para lograr uno de los objetivos pretendidos: la escucha entre nosotros y juntos al Espíritu Santo.

Por lo tanto, la invitación universal del Papa Francisco para la participación sin condiciones, fue haciéndose realidad y creció un entusiasmo esperanzado en una nueva etapa de la iglesia, en un modo distinto de sentirnos parte activa en la misma.

Cada comunidad, cada grupo, en la infinita diversidad de carismas que existen fue encontrándose con muchas luces y también con no pocas sombras.

Y pensaron que era el momento, la oportunidad, -el Kairós-, de decir la propia palabra, de tener una postura de lucidez crítica, de mirada adulta de quién se siente parte y por eso mismo sufre y goza con los pecados y las alegrías de la iglesia.

El desafío es grande. Y también la ocasión de definirse ante la encrucijada que se abre: ¿quiero ser miembro activo o prefiero vivir al margen de la iglesia?

La crítica que viene de dentro es un compromiso, en mi opinión, porque si me duele la iglesia intento poner lo mejor de mí, una semilla pequeña o grande pero que construya, y eso, donde vivo, donde trabajo, en el espacio reducido o amplio donde se desarrolla mi cotidianidad. Si decido retirarme y critico negativamente, creo que eso no ayuda.

A lo largo de este año se ha caminado sinodalmente, se han dado pasos en esta dirección, han llegado infinitas voces a la Secretaría General del Sínodo, se han elaborado muchísimos materiales con creatividad impresionante; todos los días llegan a la web cantidad de recursos de todo el mundo.

En fin, no se trata de hacer un recuento de actividades, sino de palpar que el Espíritu va actuando a veces como una suave brisa y otras como viento huracanado, ha habido tormentas y temporales, resistencias, radicalizaciones, pasividades, omisiones… todo está mezclado, hay que discernir para separar las cosas.

Es tiempo de seguir caminando sinodalmente, de permanecer en la espera esperanzada de que el Dios de la historia camina en medio de todo esto y va haciendo su obra a su ritmo.

Que no nos falte el convencimiento de que el Espíritu guía a la iglesia. Que recordemos las distintas funciones de los miembros del cuerpo, todos diferentes pero todos necesarios, es la común-unión en la misma fe quien nos fortalece y nos nuclea en la fe en el Señor Jesús y desde ahí la diversidad es una riqueza y no una amenaza ni un peligro.

Y en este primer aniversario hacemos memoria de las palabras de Cristina Inogés Sanz en la meditación de apertura:

“Iniciamos un proceso espiritual, que eso es la sinodalidad y lo hacemos con esperanza, decisión y hambre de conversión… para aprender que los mejores puestos en la iglesia no son los que separan sino los que desde el servicio inducen al perdón, a la reconciliación y al encuentro”.

Y el Papa Francisco en su discurso de apertura nos recordó:

“Celebrar un Sínodo siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresión viva del ser Iglesia… La participación es una exigencia de la fe bautismal. Como afirma el apóstol Pablo, «todos nosotros fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo» (1 Co 12,13)”.

Y con estas actitudes nos abrimos a la etapa Continental, que ya se aproxima. ¡Seguimos en camino sinodal!

María Luisa Berzosa FI – Roma

Relacionados