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Experiencia de Gracia en la Última Probación

diciembre 16, 2017

“No podéis imaginar lo contentas que estamos”…

La experiencia de Ultima Probación ya lleva un mes de camino y es un verdadero peregrinar interior y exterior. Nos encontramos 14 junioras de Argentina, Brasil, China, Cuba, Filipinas, República Dominicana y Taiwán, junto a la instructora Graciela Francovig e Inés Ma que colabora con la traducción.

Todo comenzó en San Sebastián, el día 7 de noviembre  con  las palabras de apertura de Clara Echarte, consejera general y encargada de la formación y por la tarde tuvimos la Eucaristía de inicio. Ahí fueron unos días muy intensos de encuentro con la vida, de sentirnos que estábamos en casa. Este proceso de conocer los lugares de la madre Fundadora y además conocer a las hermanas de las diferentes comunidades de España, nos enriqueció mutuamente. Todas nos acogieron con mucho cariñó, paciencia y nos explicaron cada lugar donde estuvo Madre Cándida con pasión y alegría. Nos sentimos muy agradecidas por la dedicación que nos brindaron. Todo eso nos hizo sentir, que ellas viven el espíritu de Madre Cándida y así nos lo trasmitieron.

Estas experiencias nos han llegado muy profundo y como María, guardamos todo en el corazón. 

La ruta nos ayudó a conocer más la vida de la Madre Cándida. En cada lugar tuvimos diferentes experiencias: pudimos percibir la pobreza, abnegación, humildad, alegría, gratitud, la confianza en Dios y la apertura a su voluntad y hacer experiencia de todo esto, nos ha influido mucho.  Aunque la ruta, en cuanto a pasar por los lugares de la Fundadora ya se ha terminado, su espíritu permanece en nuestro corazón y vida. Sus palabras suenan en nuestros oídos y su imagen está delante de nuestros ojos. Así, en su compañía, seguimos adelante y  llegamos a Roma.

La vida de Roma es muy rica. Vivimos con las hermanas de la curia general, aunque tenemos nuestros propios espacios, momentos de compartir fraterno, limpieza, estudio, oración, Eucaristía etc. Nos reímos mucho, con las cosas pequeñas del acontecer cotidiano. La relación entre nosotras se da con mucha alegría y espontaneidad.

 

 Gracias a la congregación que invitó a Carmen Simón, para  ayudarnos a profundizar en las cartas de  Madre Cándida, y también a Ana Cinco, que nos animó a descubrir el paso de Dios por la historia del Instituto a través de la visita al archivo de la Congregación, que aumentó nuestro entusiasmo y también suscita el deseo de seguir profundizando nuestros tesoros, para vivir como verdaderas Hijas de Jesús.

Es un momento de gracia. Tiempo de la escuela del afecto que pide de nosotras apertura, transparencia, y disponernos para la acción de Dios en nosotras.

Es un momento clave en nuestras vidas por eso les pedimos sigan rezando por nosotras.

Agradecemos la compañía y animación de Graciela e Inés Ma en esta etapa de nuestra formación.

Bendito sea Dios que tanto nos quiere”.  MC

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