Un paso que mira al futuro con esperanza
En el marco de los 30 años de la beatificación de Santa Cándida María de Jesús y de la beata Antonia Bandrés, el pasado 12 de mayo, la Superiora general de las Hijas de Jesús, Graciela Francovig, ha comunicado una noticia profundamente significativa para la Congregación: la comunidad de Mozambique pasa a formar parte de la Provincia España-Italia.
La carta circular nº 53 nos sitúa ante un momento de gratitud, discernimiento y confianza. En ella se recuerda cómo, a lo largo de los últimos años, fue creciendo el deseo de encontrar una configuración que ayudara a sostener y acompañar mejor la vida y misión en Mozambique.
Este paso, fruto del discernimiento compartido, quiere ser una expresión concreta de cuerpo congregacional, de comunión y de disponibilidad para seguir haciendo presente el Evangelio allí donde más se necesita.
“Extender la tienda”: un cuerpo que sigue creciendo
Recibimos esta noticia con alegría y esperanza. La Congregación y, en concreto la Provincia España-Italia continúa “extendiendo su tienda”, ensanchando horizontes y abriéndose a nuevas llamadas del Espíritu. La incorporación de Mozambique es signo de una vida que sigue brotando, de una Congregación que se deja impulsar hacia nuevas fronteras geográficas, sociales y culturales.
En un tiempo marcado tantas veces por la incertidumbre, este paso nos habla de audacia, de confianza mutua y de deseo compartido de seguir construyendo juntas el futuro. Algo nuevo está brotando entre nosotras, y queremos reconocerlo con gratitud y humildad.
La experiencia de Mozambique, marcada por la entrega generosa de tantas hermanas a lo largo de los años, enriquece profundamente a toda la Congregación y, a partir de ahora, de forma más intensa y concreta a la Provincia España-Italia. También es una invitación a seguir viviendo con creatividad y pasión nuestra vocación de Hijas de Jesús hoy.
Gratitud por una historia entregada
La carta expresa también un agradecimiento especial a todas las hermanas que han pasado por Mozambique y que han entregado allí parte de su vida, sosteniendo la misión y acompañando tantas situaciones de fragilidad y esperanza. Su presencia ha sido signo del cuidado de Dios y de una entrega cotidiana sencilla y fecunda.
De manera particular, se agradece la dedicación generosa de la hna. María de la O Martínez durante estos años de acompañamiento como Delegada de la Superiora General.
Con Santa Cándida María de Jesús como protectora de este nuevo paso, seguimos caminando juntas, confiadas en que el Señor continúa guiando la historia de nuestra Congregación.
“¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!”



