Dios sigue llamando. En esta Palabra, resuena con fuerza la vocación como don y llamada, no porque seamos perfectos, sino porque nos ama y confía en nosotros, tal como somos y nos invita a renovar la confianza en que el Señor sigue llamando hoy, también a la vida consagrada. La llamada de Dios es siempre iniciativa suya y regalo gratuito. No nace de nuestros méritos, sino de su amor fiel. Dios nos llama, ilumina y sostiene en medio de las dificultades de la vida. La vocación es una invitación a vivir con sentido, a descubrir que nuestra vida puede ser respuesta a un sueño más grande. Responder a la llamada de Dios conduce a la vida plena.
Acompañar las búsquedas de los jóvenes y sus procesos vocacionales es ayudar a descubrir el sueño de Dios para cada vida, incluso en medio del esfuerzo y la incertidumbre. Acompañar, escuchar sus preguntas y caminar con ellos es una tarea esencial de la Iglesia. La Cuaresma nos anima a escuchar de nuevo la voz de Dios que llama y a caminar con otros en ese discernimiento.
En esta Cuaresma, renovamos la confianza en que Dios sigue sembrando llamadas que conducen a la vida plena.
Dios nos salvó y nos llamó
Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. 2 Tim 1,8b-10
Prioridad: Despertar a la llamada: un camino hacia la felicidad y el sentido.
Con profunda confianza en el Señor, que continúa llamando a jóvenes a la Congregación, animamos a todas las provincias a fortalecer con creatividad y compromiso proyectos e itinerarios de pastoral vocacional explícita. Nuestro objetivo es acompañar a las jóvenes en su discernimiento, ayudándolas a clarificar el sueño que Dios tiene para sus vidas y a descubrir que puede realizarse siendo Hijas de Jesús. Det CGXIX n. 25
Pregunta para el discernimiento
¿Cómo estamos creando espacios y procesos que ayuden a las jóvenes a escuchar la llamada de Dios y a descubrir que en ella se esconde un camino de felicidad y sentido?
Propuesta de oración ignaciana



