En el marco del Día Mundial de la Educación Católica 2026, las Hijas de Jesús nos unimos a toda la Iglesia para renovar un compromiso que nace de lo más profundo de nuestra identidad: educar como modo concreto de participar en la misión de Jesús y colaborar en la construcción de un mundo más humano y fraterno.
Para nosotras, la educación no es solo una tarea, sino que es la raíz de nuestro ser que se expresa en el encuentro, el discernimiento y el crecimiento integral de los alumnos. Desde nuestra tradición educativa, buscamos poner a la persona en el centro, acompañar procesos y generar espacios donde se viva la fraternidad, la justicia y una esperanza activa que se traduzca en compromiso. Así, como soñaba la madre Cándida, nos empeñamos en que nuestras obras educativas sean seguras e inclusivas, verdaderos hogares donde se respiren los valores del evangelio.
Educar es un acto de esperanza
En sintonía con el Pacto Educativo Global, seguimos apostando por una educación que escucha, cuida y construye comunidad. Nos sentimos llamadas a trabajar junto a otros —educadores, familias y comunidades—, convencidas de que la educación es una obra coral que construye puentes de diálogo y servicio, especialmente allí donde la vida es más frágil y necesitada de oportunidades. Asumimos también las tres prioridades del papa León XIX1 : educar la vida interior, generar un mundo digital más humano y construir la paz, que conforma una constelación educativa global.
Hoy, en un mundo marcado por desafíos, desigualdades e incertidumbres, reafirmamos la convicción de que educar es un acto de esperanza que abre caminos y genera futuro. Nuestras escuelas y proyectos educativos quieren ser espacios donde se cultive la responsabilidad social, la sensibilidad ante los más vulnerables y el cuidado de la casa común, formando personas capaces de mirar la realidad con profundidad, comprometerse con ella y mejorarla.
Misión de educar
Agradecidas por la misión recibida, renovamos nuestro deseo de seguir educando desde el evangelio, impulsadas por la certeza de que “con Dios lo podemos todo”, conformamos esta constelación educativa que no cambia el mundo, sino a los niños, y jóvenes que cambiarán el mundo.






- Papa León XIX (2025), Diseñar nuevos mapas de esperanza. Con ocasión del LX aniversario de la declaración conciliar Gravissimus educationis. ↩︎



