Con alegría y gratitud, en Manila, la comunidad del noviciado de Indico-Pacífico en inglés, junto con la Casa de Formación de Asia Oriental, se reunieron el 12 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, para celebrar el paso al noviciado de cuatro postulantes.
La fiesta ofreció un marco especialmente significativo para este importante paso en su camino vocacional. Según la tradición, la Virgen del Pilar se apareció al apóstol Santiago para fortalecerlo y animarlo en su misión de anunciar el Evangelio. Su presencia nos recuerda que María acompaña a quienes responden generosamente a la llamada de Dios, ofreciéndoles fortaleza y ánimo a lo largo del camino. De hecho, las Hijas de Jesús nacimos y vivimos bajo el amparo y protección de María Inmaculada, Estrella de nuestros caminos.
Encomendamos de manera especial a su maternal cuidado a las cuatro postulantes: Hanna Nokrek, Fransiska Emilina Sesil, Afriana Kurnia y Kristiani Yunita Nurhayati, quienes, en este día, iniciaron formalmente su camino como novicias en nuestra congregación..
Un rito sencillo, vivido en comunidad
El rito del paso al noviciado se integró en la celebración de Vísperas. Después de la lectura de la Palabra, se dio inicio al rito con la petición de las postulantes a la Superiora Provincial, en la que expresaron su deseo de continuar su camino de consagración mediante la experiencia del Noviciado.
A continuación, la Superiora Provincial se dirigió a ellas con unas palabras de exhortación y aliento. Expresó su agradecimiento a las cuatro postulantes por su sí y a sus familias por la generosidad con la que han acompañado y apoyado su vocación. Reconoció también el valor de estas jóvenes que han dejado sus propios países para seguir al Señor en la Congregación de las Hijas de Jesús, un camino que requiere fe, confianza y disponibilidad para acoger lo que Dios va poniendo delante de ellas. Supone la experiencia de la alegria de haber encontrado el tesoro que te hace darlo todo por Jesús.
La Provincial les aseguró que no recorren este camino solas. Las oraciones de todas las Hermanas las acompañan al comenzar esta nueva etapa, animándolas a perseverar, a profundizar su relación con el Señor y a entregarse con generosidad al proceso de formación.
Como signo visible de esta nueva etapa, las cuatro nuevas novicias recibieron de manos de la Superiora Provincial las Constituciones (CFI) y Directrices y Normas Complementarias (DNC) de las Hijas de Jesús, que son la “luz y guía”, modo de proceder y estilo de quienes viven esta vocación. También recibieron el crucifijo, Jesús que les acompañará siempre; y la medalla propia de las novicias con el IHS, , signos que expresan su compromiso de seguir a Cristo y de vivir con fidelidad la llamada que han recibido y, por parte de la Congregación su acogida y acompañamiento
La Provincial dirigió después la oración del rito, encomendando a las cuatro novicias al Señor y pidiendo para ellas su gracia mientras continúan su camino. A continuación, prosiguió la celebración de Vísperas hasta las oraciones finales.
Pero la alegría de este día no terminó con la oración.
Antes de concluir la celebración, las cuatro nuevas novicias ofrecieron un baile de acción de gracias, expresando de una manera sencilla y alegre su gratitud al Señor y a todas las Hermanas y personas que las han acompañado en su camino. Su gesto aportó un ambiente festivo a la celebración y reflejó la alegría de unas jóvenes que han pronunciado su sí a la llamada de Dios.
Celebración y compartir de familia
Después, una sencilla merienda-cena brindó a todos la oportunidad de compartir alimentos, alegría y fraternidad con las nuevas novicias, en un ambiente familiar y cercano.
Esta celebración fue mucho más que el comienzo de una nueva etapa de formación. Fue también un recordatorio de que toda vocación es un camino que se recorre junto a otros: la familia, las formadoras, las Hermanas y toda la comunidad congregacional y, sobre todo, junto al Señor que llama.
En esta fiesta de Nuestra Señora del Pilar, las cuatro nuevas novicias comienzan este nuevo capítulo de su vida bajo el cuidado maternal de María. Así como Ella fortaleció un día al apóstol Santiago para su misión, que también fortalezca a Hanna, Fransiska, Afriana y Kristiani, ayudándolas a crecer en valentía, fidelidad y amor mientras continúan su camino de seguimiento de Jesús y de servicio a Dios y a los demás en la Congregación de las Hijas de Jesús.
Nuestra Señora del Pilar, acompáñalas y fortalece sus corazones.






