Hoy celebramos la fiesta de la Natividad de María. Esta fiesta que conoce varias advocaciones en los distintos países y lugares, pero que nos ayuda a fijar nuestros ojos en ella como la mujer que se dejó hacer por Dios y con su sí nos regaló la salvación. Es una fecha que la Congregación ha querido unir a un cambio significativo en la secretaría general.
Nueva secretaria general
En la Carta Circular nº 54, nuestra Superiora general, Graciela Francovig, fi lo comunicó:
Durante estos últimos cuatro años, la H. Gloria Albiac ha sido la secretaria general, oficio que ha desempeñado con eficiencia y responsabilidad. En este momento vemos la necesidad de que vuelva a integrarse a su provincia en una comunidad local. Es por ello que, después de varias consultas, y mucho discernimiento he nombrado secretaria general a: H. María del Carmen Jiménez Correa.
Agradezco la disponibilidad de María del Carmen y también la de su provincial, pues ella ya pertenecía a América Andina. La vida del cuerpo se hace de esta manera: a veces, con renuncias grandes, con decisiones difíciles, pero con la certeza de la búsqueda del bien más universal.
Estoy segura que María del Carmen podrá llevar adelante su oficio de secretaria, compatibilizándolo con la comunicación. Sin duda que, para el gobierno general será de gran ayuda.
Agradezco a Gloria su entrega en bien del cuerpo universal a través del oficio de secretaria general y la ayuda que de ella hemos recibido.
Un comienzo acompañado por la comunidad
En este día, la comunidad de la Curia, en Roma, quiso acompañar este especial momento por medio de un sencillo pero significativo gesto. En el ofertorio de la Eucaristía comunitaria, Gloria entregó el Manual de Secretaria a Mari Carmen, como símbolo del oficio que ella asume desde hoy en la Congregación.
En la monición de este momento se resaltó cómo vive una Hija de Jesús la disponibilidad: “Nuestra vida es para el servicio dentro del entero cuerpo de nuestra familia y en ocasiones como esta nos ayuda recordarlo, y nos hace renovar la disponibilidad para el lugar y a tarea donde seamos necesarias. Así Gloria va enviada a Cataluña y Mari Carmen vino de Argentina.”
Memoria y manos
Según nuestras Constituciones, la secretaria general está cerca de la Superiora General, «siendo como su memoria y manos en lo que se ha de escribir y tratar, la ayude en todo lo que ella quiera encomendarle, para bien de la Congregación, haciendo cuenta de que, en cierto modo, fuera de la autoridad, tiene todo el peso de su oficio sobre sí. La Secretaria se encargará de preparar lo que debe tratarse en las reuniones de la Superiora General con sus Consejeras y de escribir las actas de lo que en ellas se trate; cuidar de la correspondencia y demás comunicaciones con la Congregación y con personas u organismos relacionados con ella» (CFI 298).
Por otra parte, entre las características de una secretaria general nuestras Constituciones (CFI 299) indican que «debe ser solícita, discreta e instruida cuanto sea posible; dotada de cualidades para comunicarse de palabra y por escrito cuando sea necesario, según las personas y circunstancias, acomodándose a los usos y costumbres. Y sobre todo, será persona de confianza, reservada en los asuntos que se lo encomienden; que conozca y ame la Congregación, para que así la Superiora General pueda contar mejor con su ayuda, a gloria divina».
El sí de María, disponibilidad para hoy
La Natividad de María nos recuerda que toda gran disponibilidad tiene un comienzo sencillo, casi silencioso: antes del Fiat de la Anunciación, hubo un nacimiento que ya llevaba la semilla de ese «sí». Algo parecido reconocemos en este relevo; disponibilidad de M. del Carmen y de la Provincia América Andina: esa disponibilidad, tan nuestra, que no es una disponibilidad ciega: es sentida, libre y responsable. Es, además, disposición permanente, la de quien vive siempre lista para el bien que se le encomiende. Ser «memoria y manos» de la Superiora general es, en el fondo, una forma más de decir sí al bien del cuerpo congregacional.
Durante este mes de septiembre, Gloria y María del Carmen están trabajando juntas para que el paso de un oficio a otro se viva con la serenidad y la continuidad que este servicio requiere. Gracias, Gloria, por estos años de entrega. Bienvenida, María del Carmen, a este nuevo camino que hoy, en la fiesta de la Natividad de María, comienza a andarse, cuenta con nuestras oraciones.



