Seguimos avanzando por el camino del Adviento. Después de recibir la invitación a tener esperanza y alimentar la actitud de vigilancia despierta en el I Domingo ; de disponernos a gestar la comunión desde la la ternura de Dios en el II Domingo, hoy la liturgia, en este III Domingo, que se llama “gaudete”, se nos invita a abrir el corazón a la paciencia confiada, fuente y motor de la verdadera alegría El Señor está muy cerca. Su venida renueva nuestras fuerzas y sostiene nuestras búsquedas cotidianas.
Acogemos la Palabra
Hermanos, esperad con paciencia hasta la venida del Señor. Mirad: el labrador aguarda el fruto precioso de la tierra, esperando con paciencia hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía. Esperad con paciencia también vosotros, y fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca. Hermanos, no os quejéis los unos de los otros, para que no seáis condenados; mirad: el juez está ya a las puertas. Hermanos, tomad como modelo de resistencia y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. (St 5, 7-10)
La Palabra nos invita a un Adviento vivido sin prisas, pero con firmeza, confiando en que Dios actúa en lo escondido, como quien cuida una semilla . La paciencia que propone Santiago no es pasiva: es una actitud de confianza activa, que fortalece el corazón y abre caminos de reconciliación. Santiago nos propone como modelos a los profetas.
La Determinación ilumina nuestro camino
“Estamos llamadas a ser mujeres audaces, portadoras de esperanza, capaces de dar respuestas osadas a los acuciantes desafíos de injusticias y creciente desigualdad social que nos rodea. Para ello, necesitamos crecer en una espiritualidad profética, que nos impulse a ser anuncio coherente de la Buena Noticia a través de nuestras vidas” (Determinación CG XIX n. 12)
Este domingo nos recuerda que la esperanza cristiana siempre es profética: nace de confiar en la promesa de Dios, pero se hace visible en gestos concretos de justicia, solidaridad y caridad activa.
Resuena en nuestra vida
¿Qué personas y situaciones te ayudan a vivir la profecía del Evangelio?
Detén un momento tu caminar, mira alrededor y reconoce esos rostros y experiencias que te inspiran y ayudan a esperar con paciencia y a actuar con audacia






