El pasado lunes 10 de agosto, un fuerte terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), sacudió el centro y el occidente de Colombia. Ciudades como Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia se encuentran entre las más golpeadas. Las cifras de fallecidos y heridos siguen aumentando a medida que avanzan las labores de búsqueda y rescate, y miles de familias colombianas han perdido su hogar de un momento a otro.
Viviendas destruidas, edificios colapsados, hospitales desbordados y templos seriamente dañados, entre ellos la emblemática Catedral de Manizales, que perdió una de sus torres.
Las Hijas de Jesús queremos estar cerca y solidarizarnos con este dolor. Contamos con presencia en Colombia a través de una comunidad y del colegio Reina de la Paz, en Floridablanca (Santander), lo que nos hace sentir esta tragedia como más propia.
En contacto con la comunidad, las Hijas de Jesús nos compartieron que están comprometidas para responder a esta emergencia y que los estudiantes del colegio iniciaron una campaña para enviarla a través del Banco de Alimentos. Además de realizar colectas para aportar a las zonas más afectadas.
Hoy, más que nunca, nos unimos en oración y solidaridad con el pueblo colombiano, con quienes buscan a sus seres queridos entre los escombros y con quienes lo han perdido todo.
Oramos por Colombia
Nos unimos en oración y te invitamos a que tú también te sumes con fe y compasión:
Padre nuestro, Padre Bueno, Tú que eres nuestra fortaleza en la adversidad, ayúdanos.
En este momento de angustia y dolor,
oramos por nuestros hermanos de Colombia.
Que todos los afectados por el terremoto sientan tu cercanía en medio del desastre y
reciban las ayudas y cuidados que necesiten.
Abrázalos con tu misericordia, amor y bondad.
Acoge las almas de quienes han partido, da salud a los heridos, consuelo a quieneslloran a un ser querido y fortaleza a quienes ayudan.
Alivia nuestras angustias y haz que nuestra fe sea cada vez más fuerte.
Gracias porque podemos confiar siempre en ti, «Padre que de todos cuidas».
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Una sola familia en la adversidad
Como bien ha expresado el episcopado colombiano ante esta emergencia, se trata de responder «con solidaridad, responsabilidad y fraternidad». Queremos hacer nuestras esas palabras porque la oración, para ser fiel al Evangelio, necesita traducirse en gestos concretos. Por eso invitamos a toda nuestra familia carismática a sumarse a las campañas de ayuda humanitaria ya activas y a mantener a Colombia presente en su oración, especialmente en estos momentos.
Que nuestra oración se haga gesto, y nuestro gesto, esperanza para Colombia.



