Las Junioras de la Última Probación están recorriendo los lugares donde vivió, rezó y discernió la Madre Cándida. La segunda parte de la Ruta Madre Cándida en España, las llevó a Burgos y a Valladolid, ciudades unidas a los años de espera, a la inspiración de fundar la Congregación y a la vocación de nuestra Madre Fundadora, antes de culminar con la acción de gracias en Salamanca.
Burgos: años de espera y discernimiento
La peregrinación continuó hacia Burgos, donde las Junioras siguieron las huellas de la Madre Cándida en su camino de búsqueda y discernimiento de la voluntad de Dios.
El 20 de septiembre llegaron y fueron recibidas con gran calidez por las hermanas de la comunidad. Compartieron la tarde en un encuentro sencillo pero significativo, que les permitió experimentar la fraternidad que nace de pertenecer a una misma familia carismática.
El 21 de septiembre visitaron la parroquia de San Lesmes, donde la Madre Cándida y Doña Hermitas Sabater participaban cada día en la Eucaristía, y el lugar donde vivió la familia Sabater, en la calle San Juan. Esta familia tuvo un papel importante en aquellos años: la acogió, cuidó de ella y le ofreció un espacio donde trabajar mientras esperaba, con paciencia y confianza, la confirmación de Dios.
Visitaron también otras parroquias que posiblemente frecuentaba y contemplaron el arte gótico de la Catedral de Burgos y de la Capilla del Santo Cristo, donde la Madre Cándida iba a rezar. Estos días les permitieron contemplar su paciencia, perseverancia y determinación: ella supo esperar el momento de Dios, confiando en que Él le mostraría el camino.
Las Junioras estuvieron acompañadas por las hermanas Inmaculada Viciana, Mercedes Vilas, Isabel García Garcimartín y Ma. Jesús Torres, y agradecen profundamente la acogida, la cercanía y los detalles de cariño recibidos de la comunidad.
Valladolid: donde la Madre Cándida recibió la inspiración de fundar
El 22 de septiembre las Junioras viajaron a Valladolid, ciudad ligada a momentos decisivos en la vida y vocación de la Madre Cándida. Visitaron el lugar donde la familia Sabater vivió tras trasladarse desde Burgos, motivados, entre otras razones, por el deseo de buscar una universidad para el hijo mayor, próximo a comenzar sus estudios universitarios.
Conocieron también la Parroquia de San Felipe, donde la Madre Cándida conoció al P. Herranz. Con él comenzó a estudiar castellano, y luego continuó ese aprendizaje en casa de la familia.
Uno de los momentos más significativos fue la visita a la Iglesia del Rosarillo, lugar donde la Madre Cándida recibió la inspiración a fundar una Congregación con el nombre de Hijas de Jesús, a través de la voz de la Virgen María. Estar allí, en el mismo lugar de aquella confirmación, llevó a las Junioras a contemplar con gratitud cómo aquel acontecimiento, vivido con fe y disponibilidad, dio comienzo a una historia que continúa creciendo hasta hoy.
El P. Juan Pablo Hervada Puerta, que concelebró la eucaristía con el Sr. arzobispo en la que se colocó la placa sobre la Madre Cándida en esta iglesia, les explicó cómo era el templo en tiempos de la Madre Cándida. Después rezaron ante la pintura de la Sagrada Familia, ante la que ella acostumbraba a orar durante su estancia en Valladolid. Fue una oportunidad para poner ante Dios la propia vocación, los deseos y los caminos de cada una, recordando que toda vocación se va descubriendo paso a paso, en la escucha, la espera, la confianza y la disponibilidad al querer de Dios.
Las Junioras estuvieron acompañadas por las hermanas Ana Bergareche, Belén Brezmes y Milagros Santana.
El retablo de la Sagrada Familia
El día tan esperado llegó el 23 de septiembre: las hermanas contemplaron el retablo de la Sagrada Familia en la capilla inaugurada el 2 de abril de 2012 en el terreno del Colegio de la Sagrada Familia y la comunidad. Fue un momento lleno de gracia y de profunda emoción. La explicación de la hermana Ana Bergareche les ayudó a apreciar aún más su significado y riqueza espiritual. Permanecieron un tiempo en oración y después compartieron las resonancias y las gracias recibidas.
Recorrer los lugares donde nuestra Madre Fundadora vivió, rezó, buscó y escuchó a Dios no es solo acercarse a la historia: es una invitación a volver a las raíces, agradecer el camino recorrido y renovar el deseo de buscar, con fe y disponibilidad, la voluntad de Dios.
Acción de gracias en Salamanca: fin de la ruta
La ruta concluyó con una Eucaristía en Salamanca, el 27 de septiembre de 2026. Al terminar, la superiora provincial de Europa-África, María del Mar Domínguez, pronunció estas palabras de acción de gracias:
«Yo solo para ti, mi Dios. Toma toda mi persona, es tuya: mis entrañas, mis emociones, mis pensamientos, mi hacer y mi querer; porque Tú me has dado todo y todo te lo entrego a ti y a tu Evangelio. Dame tu amor y tu gracia, que esta me basta».
«Hermanas, después de hacer la ruta de la Madre Cándida, seguro que vuestro corazón vibra más al seguir sus pasos y al peregrinar interiormente con ella. Gustad y guardad en el corazón lo vivido en estos días como un regalo precioso: habéis ido a la raíz de nuestra vocación de Hijas de Jesús. ¡Demos gracias a Dios!»
¡Gracias, Señor, por nuestras hermanas de la Última Probación!



