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EL ESPIRITU DEL SEÑOR ACTÚA DESDE ABAJO

enero 5, 2017

A partir de la iluminación de Víctor Codina sj, quien nos hizo una excelente interpretación de la acción del Espíritu desde abajo en América y Caribe partiendo de una aproximación histórica a la pneumatología latinoamericana y caribeña, en la cual se percibe, en cierta medida, la ausencia de ésta reflexión. En este momento aún se encuentra en un nivel incipiente, aunque a partir de los años 90 se ha tenido más presente, con la apertura a nuevos temas como género, indígenas, afroamericanos, cultura, diálogo interreligioso, ecología y una mayor presencia de teólogas; y las reflexiones de varios teólogos/as preocupados/as por la cuestión pneumatológica.
Igualmente, hizo una lectura de la experiencia espiritual de América Latina y el Caribe desde algunos obispos y mártires reconocidos o no que han aportado hasta su vida por el evangelio animados por el Espíritu y “en muchos aspectos comparables a los Santos Padres de la Iglesia primitiva”, como: Helder Cámara de Brasil, Manuel Larraín de Chile, Leónidas Proaño de Ecuador, Ramón Bogarín de Paraguay, Sergio Méndez Arceo y Samuel Ruiz de México, José Dammert y Juan Landázuri de Perú, Enrique Alvear y Silva Henríquez de Chile, Novac y Jaime Nevares de Argentina y los obispos mártires Enrique Angelleli de Argentina, Oscar Romero de El Salvador, Juan Gerardi de Guatemala. Seguramente se pueden añadir a esta lista otros obispos posteriores, como Jorge Manrique y Manuel Eguiguren de Bolivia y Joaquín Piña de Argentina, o como Pedro Casaldáliga.
De la misma manera, nos presentó como otro signo del Espíritu como son las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), “que no nacieron como fruto de una planificación pastoral elaborada desde un despacho de la Iglesia institución, sino de la base de la Iglesia, como consecuencia de la misma pobreza social y eclesial del pueblo de Dios”. De igual forma, la irrupción de los pobres en la sociedad y en la Iglesia, muchos de ellos mártires, ha significado un particular despertar eclesial en el que los laicos y, más concretamente, las mujeres, han tenido un importante protagonismo.
También, “la toma de conciencia de la vida religiosa de su dimensión no solo carismática, sino concretamente profética”, expresa la audacia del Espíritu en el Continente, que actúa desde los pobres y los más pequeños, desde abajo. Además fundamentó cómo el Espíritu actúa desde abajo según las Escrituras y la tradición eclesial y nos dejó algunas consecuencias teológicas y pastorales animándonos con esperanza al compromiso.

Así, partimos a las diferentes comunidades a la experiencia apostólica en: Santa Cruz, Montero, Buen Retiro e Irpa, Irpa, Cochabamba y Potosí, donde pudimos percibir como el Espíritu actúa desde abajo en los rostros tiernos de tantos niños y niñas que en medio de las situaciones más difíciles sonríen sincera y cariñosamente. Así lo expresamos al recoger la experiencia apostólica: 
Como Hijas de Jesús fuimos a compartir la tarea apostólica que nuestras hermanas realizan en las comunidades de Bolivia. No sabemos si el Señor nos vio debajo de la higuera, pero sí hubo encuentro con Él a través de estas personas desde el primer momento pudimos palpar la Palabra habitando entre nosotros, un descubrir la mirada de Dios a través de esas miradas tiernas y cercanas de niños, niñas, jóvenes y mujeres cholitas, la mayoría.

El tiempo compartido fue muy rico, mientras fabricamos nuestro pequeño portal de Belén, cada gesto era importante: miradas, caricias, abrazos, valían las palabras en todos los idiomas, y los gestos que transmitían y hablaban mucho más. En medio de esta gente vivimos el regalo de la Navidad. Un niño que nace en pobreza y trae a todos alegría, ternura, encuentro y fraternidad.
Nos ha quedado grabado en el corazón la mirada y la sonrisa de tantos rostros, el acompañamiento ofrecido por las hermanas y la disponibilidad de las laicas y laicos con los que compartimos. Nos invita a vivir en una actitud contemplativa, atenta y de escucha al clamor de tantos pobres en cualquier lugar del mundo. En una de las comunidades esta experiencia nos posibilitó un apostolado intercongregacional, que es una de las llamadas de la Vida Religiosa hoy en la Iglesia.

Agradecemos a la Congregación y a esta Región de la Provincia América Andina la oportunidad de experimentar nuestra presencia como Cuerpo en Bolivia. Además de sentirnos felices creemos que lo vivido es una ayuda que nos impulsa a seguir el camino de Jesús, no importa dónde y ni cómo, pero siempre como Hijas de Jesús. Esta experiencia nos cuestionó tantas cosas sobre nuestra vida… nos encontramos sorprendidas, admiradas al contemplar el misterio de la Encarnación en cada comunidad (en sus rostros). Podemos decir con profundo agradecimiento que estos días de experiencia apostólica han sido para nosotras el milagro de la Navidad. Hemos encontrado al niño envuelto en pañales que nos trae la PAZ. Gracias por el cariño y esta maravillosa experiencia de encuentro con Jesucristo presente en los más pequeños.

Con cariño,

Equipo de comunicación del curso de renovación

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