Los colegios que educan al modo de la madre Cándida integran el Pacto Educativo Global en su proyecto educativo
En mayo pasado, con ocasión del Día Mundial de la Educación Católica 2026, las Hijas de Jesús renovamos nuestro compromiso con una educación que evangeliza y transforma, que pone a la persona en el centro y construye un mundo más justo y fraterno. Aquel artículo hablaba de constelaciones, de luz y de esperanza. Hoy queremos mostrar cómo esa luz toma forma concreta en las escuelas que educan al modo de la madre Cándida, a través de un camino compartido en torno al Pacto Educativo Global.
Un camino que cobra vida
Durante los últimos años, la red de escuelas que educan al modo de la madre Cándida ha recorrido un camino comprometido y profundo en torno al Pacto Educativo Global (PEG). Lo que comenzó como un gesto de adhesión, hoy, se ha convertido en un movimiento vivo, visible en proyectos concretos que generan impacto en el propio colegio y en el entorno.
El encuentro internacional de educadores de los días 25-27 de abril de 2024 ayudó a profundizar en nuestra espiritualidad e identidad definida en Nuestro Modo Propio de Educar. La relectura y reflexión de este documento congregacional desde los objetivos del Pacto Educativo Global fue iluminadora y motivadora. En junio de ese mismo año, el 82% de los centros expresó su adhesión al PEG. A partir de este momento, se han seguido dando pasos que han ido aterrizando los 7 objetivos.
Una llamada que nos orienta
Esta etapa de despliegue coincide plenamente con la Determinación de la Congregación General XIX, 24 que nos invita a cuidar nuestras presencias apostólicas para que sean espacios de evangelización y agentes de transformación social, donde se haga vida “Nuestro Modo Propio de Educar”.
La CG XIX nos recuerda que nuestras presencias apostólicas deben evangelizar y transformar. El camino del Pacto Educativo Global está siendo una oportunidad para renovar esa misión, para fortalecer la identidad educativa en las escuelas que educan según el modo de la madre Cándida y para responder, con creatividad y esperanza, a los desafíos del mundo actual.
Una constelación educativa con historia
Si miramos la historia de la Congregación, nos es fácil afirmar con el papa León XIV que la historia de la educación católica es la historia del Espíritu en acción1. El Evangelio ha generado constelaciones educativas y, a ellas se suma la que inició santa Cándida el 1 de enero de 1874 en Salamanca, experiencias humildes y fuertes y, a la vez, capaces de leer los tiempos, de custodiar la unidad entre la fe y la razón, entre el pensamiento y la vida, entre el conocimiento y la justicia. Han sido, para muchas generaciones de alumnos y siguen siéndolo, faro en la noche y esperanza de un futuro mejor.
Una forma de estar en la escuela
Hoy podemos decir que el PEG no es solo un compromiso firmado, sino que es una forma de estar en la escuela, una manera de mirar a cada persona, una apuesta por un futuro más justo y fraterno. A lo largo de los próximos meses vamos a ir publicando proyectos que evidencian este compromiso con el PEG en nuestras escuelas. Pasos llenos de vida y creatividad que ponen de manifiesto que la educación es un acto de amor, esperanza y responsabilidad que une a distintas generaciones.
- Papa León XIX (2025), Carta apostólica, Diseñar nuevos mapas de esperanza, 1.2, 2.1
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