Seguimos recorriendo el mundo de la mano de las obras educativas que educan al modo de la Madre Cándida, mostrando cómo el Pacto Educativo Global toma forma concreta en cada comunidad educativa. Después de conocer el encuentro con los agricultores del Sacred Heart School-Cebu en Filipinas, la apuesta por la ecología integral del Proyecto Esperançar en Brasil y el aniversario doble del Colegio Mayor Montellano en Salamanca, hoy viajamos hasta Jujuy, Argentina, donde el Colegio Ntra. Sra. de las Mercedes convierte el cuidado de la casa común en un hábito cotidiano dentro y fuera del aula.
Laudato si’ como punto de partida
La encíclica Laudato si’ del papa Francisco, dedicada al cuidado de la casa común, nos invita a tomar conciencia de que nuestras acciones cotidianas afectan, directa o indirectamente, al mundo que habitamos. Sus palabras nos interpelan:
«No hay tiempo, hay que actuar; es necesario cuidar la naturaleza para que ella cuide de nosotros. Necesitamos un cambio de rumbo y una nueva conciencia de la relación del ser humano consigo mismo, con los demás, con la sociedad, con la creación y con Dios».
Sensibilizar desde lo cotidiano
Por este motivo, el proyecto tuvo como propósito sensibilizar a los estudiantes y promover en ellos hábitos concretos que contribuyan a la conservación y preservación del medio ambiente. La propuesta comenzó por el cuidado del espacio cotidiano, con la convicción de que las pequeñas acciones colectivas pueden producir grandes cambios. Asimismo, buscó fomentar una conciencia ambiental que no solo aportara conocimientos sobre sostenibilidad, sino que también fortaleciera el pensamiento crítico y reflexivo, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la investigación, preparando a los estudiantes para afrontar los desafíos ambientales actuales y futuros.
Ante esta realidad, el conocimiento constituye una de las herramientas más poderosas para cuidar el medio ambiente. Su construcción debe sostenerse a lo largo de toda la vida mediante la apropiación de valores, actitudes y hábitos aplicables a la vida cotidiana. Aspiramos a que los estudiantes incorporen prácticas responsables, adopten un estilo de vida ecológico y se conviertan en multiplicadores de estos valores en los distintos entornos en los que participan.
Un abordaje interdisciplinario
La propuesta se desarrolló de manera interdisciplinaria e integró distintas áreas de estudio, con el propósito de enriquecer el aprendizaje de los estudiantes desde diversas perspectivas.
Los contenidos buscaron sensibilizar a los estudiantes sobre su papel como agentes de cambio en la protección del planeta. Para ello, se promovió la reflexión acerca de las acciones cotidianas y de su impacto en el entorno, comenzando por el cuidado del espacio propio. Mediante actividades teóricas y prácticas, se fortalecieron el pensamiento crítico, la responsabilidad ambiental, la observación y el análisis, con el fin de comprender la complejidad de las interacciones entre los seres vivos y su ambiente y favorecer una participación en la preservación de la naturaleza.
Investigación, escritura y compromiso con la comunidad
También se incorporaron actividades destinadas a fortalecer los hábitos de lectura, la investigación, la interpretación de la información y la escritura. Los estudiantes elaboraron folletos e informes que compartieron con la comunidad en un stand instalado en la plaza central de la ciudad. Además, trabajaron el reciclaje como estrategia para disminuir los niveles de contaminación y reflexionaron sobre la reducción de la huella ecológica personal.
Acciones concretas en el colegio
Mediante actividades concretas, los estudiantes incorporaron hábitos de cuidado de los distintos espacios que conforman la Institución. Para aplicar los contenidos abordados en clase, se realizó un trabajo de campo que incluyó la recolección de residuos en el predio del colegio. Además, se diseñó un cronograma de organización mediante el cual los propios estudiantes asumieron, por turnos, la responsabilidad de cuidar los espacios.
Floricultura y continuidad del proyecto
Por último, se realizaron prácticas de floricultura mediante la colocación de plantines en el cantero de Santa Cándida y en sus alrededores. Como parte de la continuidad del proyecto, se preservarán los espacios físicos y la vida que albergan. Durante los períodos de sequía, se organizará el riego periódico de las plantas para garantizar su cuidado.
Prof. Vanesa Apaza – Profesora de Ciencias Biológicas del Ciclo Básico
Una red que crece en esperanza
El proyecto «Mi escuela, mi casa» se suma así a la red de experiencias educativas que las Hijas de Jesús vienen tejiendo en torno al Pacto Educativo Global. Desde Jujuy hasta el otro lado del mundo, cada comunidad educativa aporta su propio acento, pero todas comparten la misma raíz: cuidar la casa común como un gesto cotidiano de esperanza y compromiso con el futuro.





